La noche del 19 de marzo de 2020 quedó grabada como uno de esos momentos que marcan un antes y un después en la vida de millones de personas. La radio y los televisores estaban encendidos en la mayoría de los hogares argentinos para escuchar lo que ya era un secreto a voces: el inicio de un período de cuarentena para intentar frenar los contagios de un virus todavía «misterioso» que avanzaba en el mundo entero: el Covid.
“Hemos tomado una decisión en el gobierno nacional de dictar un decreto de necesidad y urgencia. Por ese decreto, a toda la Argentina, a todos los argentinos, a todas las argentinas, a partir de la cero hora de mañana deberán someterse al aislamiento social preventivo y obligatorio. Esto quiere decir, que a partir de ese momento, nadie puede moverse de su residencia. Todos tienen que quedarse en sus casas”, pronunció, en cadena nacional, el entonces presidente Alberto Fernández. La decisión había recibido el respaldo de todos los gobernadores de la Argentina.
La primera medida estaba prevista para que dure justamente alrededor de 40 días, hasta fines de abril. Luego comenzaron algunas flexibilizaciones. Lo cierto es que el ASPO (aislamiento social preventivo y obligatorio), como se llamó, se prorrogó varias veces y duró finalmente hasta el 20 de noviembre. Para las personas esenciales (médicos, enfermeros, personal de salud, fuerzas de seguridad, distribuidores de alimentos y otros productos) los movimientos fueron mucho más permisivos. Pero para quienes tenían algún factor de riesgo o convivían con familiares en estas circunstancias _que los exponía a complicaciones severas por Covid_ las cosas se pusieron difíciles: hubo gente que estuvo más de un año sin poder salir de su casa, hasta que las vacunas comenzaron a llegar y a hacer efecto.
covid2025 covid pandemia coronavirus
Foto: Celina Mutti Lovera/ La Capital
Rosario se paralizó durante meses como la mayoría de las grandes ciudades del país. Y aunque algunos negaban y siguen negando la existencia del virus o sus reales efectos en la salud de la población, los números son claros. Entre la primera ola de Covid en 2020 y la segunda en 2021, en Rosario murieron 4.189 personas infectadas con el virus, de acuerdo a los datos oficiales de la secretaría de Salud municipal. El número de fallecidos (en general) en ese período fue considerablemente más alto que en años anteriores. Y hubo 267 mil contagios confirmados. Los picos más altos se dieron en la segunda mitad del 2020 y en el mismo período de 2021. En ese tiempo el Covid fue la principal causa de muerte en Rosario.
Terapia intensiva Sanatorio Parque
Terapia intensiva (UTI) . Covid – 19 . Coronavirus. Pandemia. Sanatorio Parque
Foto: Virginia Benedetto/La Capital
Incertidumbre y temor
El entonces secretario de Salud de Rosario, Leonardo Caruana habló con La Capital y recordó aquellos primeros momentos de la pandemia de Covid y su impacto en la ciudad: «Lo primero que viene a mi mente, a seis años, y más allá de lo estrictamente sanitario es el momento en el que mirábamos a los otros países, a Europa, y era incertidumbre y temor. Porque cuando veíamos a Italia, por ejemplo, Estados Unidos, pasando el invierno y las dificultades que atravesaban era muy fuerte. Acá en ese momento discutíamos la compra de los insumos, se evaluaba cuántos fallecidos podía haber…además, el escenario iba cambiando, se modificaban los criterios de abordaje en tiempo real».
El médico menciona luego otro momento especial o impactante. «Hubo algo de la euforia del hacer, hacer, hacer, acompañar, cuidar, generar protocolos, estar en todas las situaciones. Pero no había ni lugar para la angustia ni para el quiebre emocional», reflexiona.
En lo personal, comenta, «lo relacionado con los sentimientos (tanto por lo realizado como por las devoluciones de la gente) vino después». El impacto emocional «tardío» es algo que mencionan no solo quienes estuvieron en los centros de salud, los hospitales, los vacunatorios, sino también la población general.
image – 2023-03-17T181113.575.jpg
Leonardo Caruana estuvo al frente de la Secretaría de Salud del municipio durante la pandemia de Covid
El agradecimiento
«Que un adulto mayor (que fueron de los grupos más afectados por el Covid) nos cuente lo acompañado que estuvo porque un llamador se ponía en contacto todos los días; o subir a un taxi y hablar con ese trabajador y que cuente su experiencia o ir a una panadería y que te ofrezcan una factura o una torta en reconocimiento a la labor de los trabajadores de la salud de la ciudad… Ahí empecé a estar emocionado con lo que hicieron todos los equipos de salud», contó el médico.
Ahora, a seis años «siento orgullo de haber sido parte de un sistema de salud que estuvo a la altura de las circunstancias de una catástrofe sanitaria», expresó.
El profesional no deja de mencionar que le duele y le da tristeza que a nivel nacional se descalifique todo ese hacer, que fue tan intenso y profundo. Igualmente, señaló, «gana el orgullo por el compromiso de nuestros trabajadores, el compromiso con lo público, la articulación de los sistemas de salud y que tuvo que ver también con la respuesta de la población para apoyar ese cuidado».
Médicos, al frente
Otro dato significativo que confirma el peso que el Covid tuvo en la ciudad. La cantidad de médicos y personal de salud afectados directamente.
A dos años del inicio de la pandemia, fueron 73 las muertes de esos profesionales. El 70% vivía en el sur provincial y 40 eran rosarinos.
Nunca antes una enfermedad había afectado de tanto al personal de salud.
Aquel virus detectado en China, a 19 mil kilómetros cruzando el océano y que irrumpió en Argentina en 2020 puso a todo el sistema de salud en vilo. Pero los médicos, enfermeros, asistentes, administrativos no bajaron la guardia.
Los primeros casos se dieron en viajeros que llegaban desde distintas partes del mundo.
El personal de salud, más esencial que nunca, los recibió, los atendió con las herramientas que disponía en ese momento, entre la necesidad de dar respuestas y el temor lógico ante una enfermedad desconocida y transmisible.
Los contagios se multiplicaban y las vacunas no eran ni siquiera un sueño. Contar con medicamentos que frenaran la replicación del virus Sars Cov 2, una esperanza demasiado lejana, que de hecho, nunca se logró. Los médicos también empezaron a enfermarse.
La primera ola provocó internaciones de estos profesionales en sala general y en terapia. Más de la mitad de los fallecimientos de médicos, se produjo antes de que llegaran las vacunas. La tasa de mortalidad entre los médicos fue del doble que la población general, según las estadísticas.
Director AMR DR DARDO DORATO.jpg
El secretario general de AMR, Dardo Dorato
Un impacto inolvidable
Dardo Dorato, secretario general de AMR (Asociación Médica de Rosario) se refirió a aquellos primeros días, hace seis años. «Recuerdo cuando se acercaba la pandemia, y la mayoría no tenía noción de lo que pasaba porque nunca se había vivido de ese modo. Y me impresionó. En realidad el mundo tampoco lo sabía…no había modo de medir el impacto, ni global ni lo que iba a pasar con cada persona, cuánto iba a durar y hasta quiénes eran los grupos más vulnerables».
«Lo cierto (es que aun en ese contexto) dentro del ámbito médico se tomó rápidamente una conciencia de que podía ser difícil y largo. Y la primera línea para asistir a la población frente a este problema fueron los médicos y por su puesto las áreas de enfermería. La verdad es que en lo personal me conmovió la actitud espontánea _y lo digo con orgullo de todos mis colegas_ que se reentrenaron (incluso los que no tenían que ver con la especialidad) en el Hospital de Simulación del Colegio de Médicos de Rosario para atender a pacientes febriles complejos: implicaba desde aprender a vestirse y desvestirse, con todo ese traje que era muy engorroso, hasta recapacitarse en un montón de técnicas para atender a las personas».
La intubación fue uno de los procesos en los que tuvieron que entrenarse o reentrenarse rápidamente cuando muchos no eran especialistas en esto. Es que el Covid afecta especialmente las vías respiratorias y muchos pacientes llegaban a esa instancia. «Pasaron más de 2.600 médicos por este aprendizaje. Esto se decidió pensando, incluso, en que aquellos que estaban de guardia iban a ir cayendo en aislamiento o complicaciones más severas víctimas de la enfermedad y pensando también en que podían saturarse completamente los hospitales, algo que no sucedió en esa magnitud, por todo el trabajo que se hizo en la ciudad», destacó Dorato.
