Una investigación académica analiza cómo los viajes, especialmente en períodos como Semana Santa, pueden catalizar nuevas formas de negociación en las relaciones de pareja, con un enfoque en modelos flexibles.
Un estudio reciente de la Universidad de Surrey, publicado en Annals of Tourism Research (2026), vincula el crecimiento del turismo con la evolución de las formas de vinculación en pareja. La investigación, basada en entrevistas a usuarios de aplicaciones de citas, identifica que los viajes pueden funcionar como un contexto donde se exploran dinámicas relacionales distintas a las de la vida cotidiana.
Entre los modelos analizados, gana protagonismo el denominado «monogamish», un término que describe a parejas que mantienen un vínculo principal pero acuerdan cierta flexibilidad en situaciones específicas, como durante un viaje. Según el estudio, factores como la distancia, el anonimato relativo y el uso de tecnología generan una «desinhibición situacional» que facilita estas exploraciones.
En paralelo, plataformas como Grindr se han consolidado como herramientas estructurales para la comunidad LGBTQ+ durante los viajes, evolucionando más allá de las citas para ofrecer recomendaciones e información local. «Nuestros usuarios han convertido la app en algo mucho más amplio», explicó A.J. Balance, Chief Product Officer de Grindr.
Con el pico de viajes de Semana Santa, estas dinámicas se hacen más visibles. Los viajeros llegan a sus destinos con conexiones previas y un contexto local mediado por la tecnología, lo que influye en sus expectativas y comportamientos sociales.
