La modificación del Código Aduanero, implementada a principios de año, genera un escenario mixto para importadores y minoristas locales. Mientras algunos sectores destacan mayor previsibilidad, otros señalan desafíos en un contexto de demanda débil.
La modificación del Código Aduanero a través del DNU 41/2026, una de las medidas de apertura comercial del gobierno nacional, cumple sus primeros meses de vigencia. El cambio apunta a reducir tiempos, costos y márgenes de discrecionalidad en las operaciones de comercio exterior.
Según datos del INDEC, Argentina cerró el 2025 con un crecimiento del 24,7% en sus importaciones, alcanzando u$s 75.791 millones. Los bienes de consumo fueron uno de los rubros con mayor variación positiva.
Uno de los ejes centrales de la reforma es la incorporación de las «resoluciones anticipadas», mediante las cuales los operadores pueden solicitar dictámenes previos y obligatorios sobre clasificación arancelaria, origen y valor de las mercaderías. Se establece un plazo máximo de 30 días para su emisión; de lo contrario, el importador o exportador puede continuar su trámite bajo garantía.
«Para el importador puede significar una mayor previsibilidad, sobre todo en casos de mercadería con clasificaciones complejas. Con este sistema, se evitarían problemas en la verificación y liberación», explicó Emilio Cappella, despachante de aduana.
El impacto de estas medidas varía según el rubro. En sectores con alta dependencia de productos importados, como las jugueterías o la venta de autopartes, las facilidades son vistas positivamente. Juan Pablo De Bonis Massera, titular de una juguetería, indicó que en su rubro el factor importado puede superar el 90%.
Por otro lado, en el sector de la ferretería, donde cerca del 40% de la mercadería corresponde a la industria nacional, la situación es diferente. Sergio Angiulli, presidente de la Cámara Argentina de Ferreterías, señaló: «Hoy tenemos mercadería, pero no hay dinero entre los consumidores». Además, mencionó las consecuencias sobre parte de la industria nacional, como el anuncio de reestructuración de Bahco, que pasará a ser una firma importadora.
Desde el sector de autopartes, Sergio Jure comentó que mensualmente importan alrededor de u$s 200.000 y que hoy hay más productos y precios más competitivos. «En general lo que se importa son productos que acá no se fabrican. La mayoría de los autos que se comercializan en Argentina son importados, por eso la mayoría de los repuestos también los traemos de afuera», detalló.
La reforma aduanera continúa siendo analizada por los distintos actores de la economía local, en un contexto donde la previsibilidad para los importadores contrasta con los desafíos para algunos minoristas y fabricantes en un mercado con demanda débil.
