Se cumple una década del caso que conmocionó al país, ocurrido en un predio de Costa Salguero, Buenos Aires, donde cinco personas murieron y varias debieron ser internadas en grave estado.
Este martes se cumplen diez años de la tragedia conocida como «caso Time Warp», ocurrida durante una fiesta electrónica en el predio de Costa Salguero, en la Ciudad de Buenos Aires, en la madrugada del 16 de abril de 2016. El evento, que congregó a miles de asistentes, terminó con el fallecimiento de cinco jóvenes y con decenas de personas atendidas por los servicios de emergencia.
Según los reportes de aquella noche, la situación se descontroló cuando varios asistentes comenzaron a desvanecerse. Dos de las víctimas fallecieron en el lugar, una tercera durante el traslado en ambulancia y las dos restantes en centros de salud. Además, numerosos jóvenes requirieron internación en terapia intensiva.
Las autoridades sanitarias, incluso antes de los resultados de las autopsias, señalaron que las muertes fueron «fulminantes» y que los cuerpos presentaban temperaturas superiores a los 40 grados. Los estudios posteriores determinaron que los decesos se produjeron por edema pulmonar y paro cardiorrespiratorio, vinculados al consumo de drogas sintéticas como MDMA (éxtasis), metanfetaminas y PMMA.
Las víctimas fueron identificadas como Nicolás Becerra (25 años, de Córdoba), Francisco Bertotti (21, de Pilar), Bruno Boni (20, de Berazategui), Andrés Valdez (23, de Entre Ríos) y Martín Bazzano (22 años, de Uruguay).
La investigación judicial, a cargo de la jueza federal María Eugenia Capuchetti, fue dada por concluida hace cuatro años. Sin embargo, el juicio oral contra los diez acusados aún no ha comenzado. Entre los imputados se encuentran organizadores del evento, empleados de la productora y funcionarios de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad de Buenos Aires, quienes eran responsables de la fiscalización del recinto.
El caso puso en evidencia irregularidades en la organización, como espacios sobrepasados y falta de condiciones básicas, generando un amplio debate sobre la seguridad en los eventos masivos.
