Ramiro Macagno y Lucas Hoyos, los dos últimos guardametas titulares del club, presentan números similares en sus respectivas participaciones, sin lograr consolidarse como una garantía definitiva bajo los tres palos.
Con el inicio del ciclo de Mauricio Larriera al frente de Newell’s Old Boys, parecía que se superaba una etapa anterior marcada por ciertas decisiones polémicas, entre ellas, la titularidad indiscutida del arquero Lucas Hoyos. Para esta temporada, la elección de Ramiro Macagno como guardameta principal generó expectativas de mayor solidez en el arco rojinegro. Sin embargo, al concluir la primera fase competitiva del año, un análisis numérico no muestra diferencias sustanciales entre el rendimiento de ambos.
En la última edición de la Copa de la Liga Profesional, a Macagno le convirtieron 15 goles en 14 encuentros. En la campaña anterior, durante el mismo torneo, a Hoyos le anotaron 10 tantos en igual cantidad de partidos. Estas cifras colocan bajo la lupa la situación de una posición clave que aún no termina de brindar plenas seguridades al equipo.
Lucas Hoyos, quien regresó al club con la ilusión de reivindicarse, mantuvo la titularidad durante la gestión de Gabriel Heinze, una decisión que no siempre estuvo respaldada por performances contundentes y que fue recurrentemente cuestionada por la parcialidad. Su estilo, con salidas titubeantes y errores en el juego con los pies, transmitía inseguridad a la defensa. A pesar de las críticas y de un bajo rendimiento colectivo del equipo en esa etapa, Hoyos conservó la capitanía y su lugar, factores que generaron malestar entre los simpatizantes. Tras la compra de su pase, permaneció en el plantel, pero en el semestre reciente solo disputó un partido, por la Copa Argentina.
Por su parte, la llegada de Ramiro Macagno, proveniente de un exitoso paso por Platense donde fue figura clave en el subcampeonato de la Copa de la Liga anterior, despertó un optimismo generalizado. Se esperaba que su experiencia y jerarquía calmaran las inquietudes en el arco. Su debut fue auspicioso, con una atajada clave en el triunfo ante Central Córdoba en Santiago del Estero. No obstante, con el transcurso de las fechas, su rendimiento fue decreciendo y no logró erigirse como el factor diferencial y de confianza que el equipo necesitaba. En partidos decisivos, como el clásico ante Rosario Central, su intervención en situaciones clave volvió a quedar en duda.
El análisis indica que, más allá del cambio de director técnico y de un estilo de juego diferente bajo el mando de Larriera, Newell’s no ha logrado encontrar en la portería un pilar indiscutible que se transforme en un seguro antigoles y, sobre todo, en un jugador capaz de definir partidos, una carencia notable en equipos que aspiran a competir por objetivos importantes.
