El reconocido científico e investigador del CONICET explicó en un programa de televisión cómo la exposición a pantallas durante la noche puede alterar el reloj biológico y afectar el metabolismo.
El biólogo e investigador del CONICET Diego Golombek participó del programa «Otro día perdido», conducido por Mario Pergolini, donde abordó en profundidad los hábitos y conductas del sueño. Durante la charla, el especialista hizo hincapié en la importancia de un descanso de calidad y alertó sobre las consecuencias de dormir con fuentes de luz artificial, como la televisión o los celulares.
Golombek, quien también es docente y divulgador científico, señaló que un sueño saludable es fundamental para el bienestar general, el rendimiento cognitivo y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Por el contrario, la falta de sueño o su mala calidad aumenta el riesgo de desarrollar diversas afecciones de salud.
«Naturalizamos dormir poco o dormir mal y eso está mal. No es solamente un lujo que te das: dormir es una necesidad», afirmó el doctor al inicio de la entrevista.
En un momento del diálogo, el científico fue consultado sobre qué hacer cuando uno se despierta en medio de la noche y no puede conciliar el sueño. Su recomendación fue salir de la cama para no asociarla con la frustración. Frente a la sugerencia humorística de un invitado de prender el noticiero en esas situaciones, Golombek fue contundente: «No funciona por muchas razones: te estresás con lo que estás viendo y, además, la luz LED de la tele o del celular le indica al reloj biológico que es de día y seguís de largo».
El investigador agregó un dato que captó la atención del público: «Encima, engorda. Si dormís con la tele prendida o con esa luz, engordás». Explicó que durante el sueño se producen procesos hormonales esenciales que regulan el crecimiento y el metabolismo. La luz externa, especialmente la de tipo LED, puede interferir en este equilibrio, afectando la regulación del peso corporal.
«Hay hormonas que tienen que subir, otras que tienen que bajar; el cuerpo se repara, crece. Y la luz externa puede interferir en ese equilibrio», detalló Golombek, aclarando que incluso una pequeña cantidad de esta luz puede tener un impacto.
