Un informe de la Universidad Austral señala que la economía regional se expandió menos que el país, que creció 4,4%. El estudio destaca una recuperación heterogénea y tensiones en el mercado laboral.
La economía de la Región Centro acumuló un crecimiento del 2,5% durante el año 2025, un desempeño que se ubicó por debajo del promedio nacional del 4,4% registrado por el Indec. Los datos surgen del último informe de Indicadores Económicos Regionales de la Universidad Austral, que utiliza el Índice Local del Ciclo Económico (Ilce).
El estudio describe un escenario nacional de recuperación económica heterogénea. Sectores como el agro, la minería y el petróleo mostraron una fuerte expansión, mientras que actividades vinculadas al mercado interno, como la industria y el comercio, continúan rezagadas. «La dinámica reciente refleja un proceso de estabilización macroeconómica que convive con fuertes tensiones en el entramado productivo y social», explicó Ana Inés Navarro, directora del área de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la sede Rosario de la Universidad Austral.
En la Región Centro, la mejora estuvo acompañada por un aumento histórico en el índice de confianza de los productores agropecuarios, medido por el Ag Barometer de la misma universidad. Este optimismo se consolidó a inicios de 2026 con un incremento en la intención de inversión, en un contexto de menores retenciones y mejores perspectivas para las exportaciones.
Sin embargo, Navarro advirtió que el cambio en la estructura productiva genera impactos diferenciados: «Hay sectores con fuerte expansión y otros que enfrentan serias dificultades para sostener su nivel de actividad». Esta tensión se refleja en el mercado laboral regional. Si bien la tasa de empleo creció levemente, el desempleo aumentó 0,6 puntos porcentuales debido a una mayor participación laboral. El empleo registrado privado mostró una leve caída interanual del 0,2%, aunque con un desempeño mejor que el promedio nacional.
A nivel intrarregional, el informe observó comportamientos dispares: mientras el área de Rosario mostró crecimiento del empleo, impulsado por la industria y la construcción, Córdoba registró una contracción, principalmente por la caída industrial.
«El principal desafío es doble: por un lado, facilitar la transición del empleo hacia sectores más dinámicos; por otro, consolidar la estabilidad macroeconómica para sostener la inversión, especialmente en actividades orientadas al mercado interno», concluyó Navarro. En paralelo, un informe de la Fundación Mediterránea advirtió que la expansión de los sectores más dinámicos no necesariamente se traduce en una generación de mayor empleo en las provincias.
