La ANMAT autorizó el uso de Vorasidenib, un inhibidor oral para gliomas de bajo grado con mutación IDH, que reduce un 61% el riesgo de progresión y retrasa la necesidad de radioterapia o quimioterapia.
El glioma es un tumor que se origina en el cerebro a partir de células gliales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los gliomas difusos de tipo adulto son los tumores malignos primarios más comunes en adultos. Su pronóstico depende de la presencia o ausencia de mutaciones en la enzima IDH, por lo que el análisis de laboratorio de esta mutación resulta clave para el diagnóstico y tratamiento.
En Argentina ya está disponible Vorasidenib, un inhibidor de las enzimas IDH1 e IDH2 mutadas, indicado para pacientes con glioma difuso de bajo grado (astrocitoma u oligodendroglioma grado 2) que hayan sido operados. Se trata de la primera innovación en el tratamiento de este tipo de tumor en más de dos décadas.
El medicamento actúa bloqueando las enzimas mutadas que estimulan el crecimiento tumoral. La ANMAT lo autorizó basándose en la aprobación de autoridades sanitarias de referencia y en los resultados del ensayo clínico INDIGO, que demostró una reducción del 61% en el riesgo de progresión de la enfermedad, con una mediana de supervivencia libre de progresión de 27,7 meses frente a 11,1 meses con placebo.
Hasta ahora, las opciones terapéuticas se limitaban a cirugía, radioterapia y quimioterapia. Vorasidenib permite postergar el uso de estas terapias convencionales, reduciendo la toxicidad en etapas tempranas y preservando la calidad de vida. Se administra en comprimidos de uso diario, bajo supervisión médica.
El neuro-oncólogo Elías Ortega Chahla, del Instituto Ángel H. Roffo y miembro del Grupo Argentino de Investigación de Neuro-Oncología, explicó: “El glioma es el tumor más común del cerebro. El tratamiento comienza con cirugía para extirpar la mayor cantidad posible de forma segura. Los síntomas varían según la ubicación y el tamaño del tumor, e incluyen convulsiones, alteraciones mentales, dificultades del habla, debilidad en extremidades, dolores de cabeza, náuseas y vómitos. Es fundamental realizar estudios de imagen y el perfil molecular para clasificar el glioma según la OMS”.
