El equipo de Frank Kudelka terminó su participación en la Copa de la Liga con 15 puntos, lejos de la clasificación a octavos, pero dejando señales de crecimiento en el juego.
El final del torneo para Newell’s estuvo acorde al crecimiento en el juego que supo construir el equipo, con Frank Kudelka como principal protagonista. Si se tiene en cuenta el rival, Vélez Sarsfield, y la condición de visitante, el funcionamiento (sobre todo en el segundo tiempo) es claramente esperanzador.
El fútbol tiene esas cosas: hubo momentos en que no estaba claro cuál de los dos equipos tenía el pasaje asegurado a los octavos de final del torneo, con una cosecha de 27 puntos. El partido dejó sensaciones ambivalentes, interrogantes varios y algunas cuasicertezas. Con un poquito más, Newell’s habría avanzado de fase. Terminó con 15 puntos y el último ingresó a octavos con 21.
Los tres empates en el Coloso (Platense, San Lorenzo e Instituto), más la pérdida del clásico, lo alejaron de ese objetivo. En realidad, en ese contexto, nunca fue un objetivo clasificar a nada; la premisa era (y aún es) sumar puntos. Para este cronista, la conducción leprosa asumió tarde el error (un horror) del comienzo del torneo y obviamente condicionó el futuro. El contraste con el presente es revelador.
Como sea, Josué Jerónimo Reinatti, Luca Regiardo, Facundo Guch, Jerónimo Russo, Jerónimo Gómez Mattar y Walter Mazzanti son las cuasicertezas, independientemente de sus lagunas. Hay algunos más para recuperar y otros nuevos que deberán venir, pero siempre con el objetivo de jugar para ser protagonista, en línea con la gloriosa historia leprosa. Y pensar que varios comunicadores decían (afirmaban) que estos pibes no podían jugar en la primera de Newell’s.
A propósito: ¿qué pasa con Ian Glavinovich? Imposible terminar estas reflexiones sin mencionar a Juan Ignacio Ramírez. ¿Cambió Ramírez o cambió Newell’s? Tal vez un poco y un poco. Si se presta atención, los goles convertidos por el uruguayo son a un toque, un detalle que también puede ser, para bien o para mal, un concepto de juego a desarrollar. Con todo, se lo ve más participativo y sigue corriendo. Y esto no es un detalle, es pura actitud.
Terminó el torneo para Newell’s. Para otros equipos terminará el fin de semana próximo. Nada grave. Lo doloroso fue perder tiempo en improvisaciones inconducentes. A concentrarse: está por delante la segunda mitad del año y no podemos fallar.
