El exlíder de Led Zeppelin se presentó por primera vez en Rosario, en el Metropolitano, como parte de su gira mundial «Rugido en otoño». Con su banda Saving Grace y la vocalista Suzy Dian, ofreció un show que combinó folk, blues y rock clásico, demostrando que su carisma sigue intacto.
Robert Plant, una de las voces más emblemáticas del rock and roll, se presentó este sábado en el Metropolitano de Rosario, en un show que marcó su primera visita a la ciudad. A sus 77 años, el artista mantiene la potencia y el color que lo caracterizaron desde la época de Led Zeppelin, aunque ha perdido los agudos más altos de aquellos años.
Acompañado por su banda Saving Grace y la hipnótica Suzy Dian, Plant ofreció un repertorio que recorrió su carrera solista y algunos clásicos de Led Zeppelin, como «Ramble On». El público, de distintas generaciones, colmó el recinto para ser parte del hito.
Antes del show, circularon anécdotas sobre el paso del músico por la ciudad: algunos lo vieron en un bar de temática rockera; otros, en el Mercado del Patio. En sus redes sociales, Plant compartió una imagen de un mural de Messi y expresó su aprecio por la ciudad.
La velada comenzó con la apertura de la rosarina Mercedes Borrell. Cerca de las 21:20, las luces se apagaron y los Saving Grace precedieron la salida de Plant. Rápidamente, quedó claro que su magnetismo sigue intacto: con actitud y ganas de hacer música en vivo, el artista mostró una postura reconocible frente al micrófono, con ambas manos aferradas y los ojos cerrados.
El sonido del proyecto solista de Plant construye una síntesis de sus influencias: folk, country, rock clásico, blues, música celta y toques orientales. La banda, formada por Matt Worley (guitarra, cuatro puertorriqueño, banjo), Tony Kelsey (guitarras), Barney Morse-Brown (cello) y Oli Jefferson (batería), generó una atmósfera que combinó fuerza telúrica y otras épocas.
Suzy Dian merece una mención aparte. Con una voz sublime, áspera y dulce a la vez, combinó perfectamente con el registro actual de Plant. Además de cantar, tocó el acordeón y el bajo, liderando el show con calma y seguridad.
El repertorio incluyó temas tradicionales británicos como «The Cuckoo», versiones de Neil Young («For the Turnstiles»), Moby Grape («It’s a Beautiful Day Today») y Los Lobos («Angel Dance»). Plant también pronunció frases en español con soltura y humor, como «Señoras y señores pasajeros» o «yo no soy marinero».
El cierre llegó con «Everybody’s Song», de la banda Low, en lugar de un clásico de Led Zeppelin. El músico se despidió con un «hasta la próxima» y el público lo aplaudió de pie, con la esperanza de que la historia se repita. Rosario fue testigo de cómo Plant no solo conserva, sino que sigue construyendo su estatus de leyenda de la música.
