Un chico de 13 años sufrió lesiones en una mano y el rostro tras manipular un cartucho calibre 9 mm perteneciente al arma reglamentaria de su madre, una suboficial de la Policía de Santa Fe. La Justicia investiga cómo accedió al material balístico.
Un adolescente de 13 años resultó herido en una mano y en el rostro luego de manipular un cartucho calibre 9 milímetros que pertenecía al arma reglamentaria de su madre, una subinspectora de la Policía de Santa Fe, en una vivienda ubicada en la ciudad de San José del Rincón. El hecho ocurrió el [fecha del hecho, si se conoce] y derivó en una actuación judicial que incluyó el secuestro del arma y municiones, así como la apertura de actuaciones administrativas internas sobre la agente.
Fuentes policiales indicaron que cerca de las 22, personal de la Comisaría 14ta fue comisionado al Samco local tras una comunicación del efector de salud. En el lugar, los uniformados entrevistaron a la subinspectora, integrante del Comando Radioeléctrico de la Costa, quien relató que momentos antes se encontraba preparando la cena en su domicilio cuando escuchó una fuerte explosión proveniente del exterior. Al salir, observó a su hijo correr hacia ella mientras se cubría el rostro y presentaba manchas de sangre.
Según el relato del menor, había tomado un cartucho calibre 9 mm que se encontraba guardado en un cajón de una cómoda. En circunstancias que son materia de investigación, comenzó a manipular el proyectil utilizando una pinza y una tenaza, momento en que se produjo la detonación accidental. La explosión provocó lesiones en una de sus manos y en sectores del rostro, alcanzando la zona del maxilar y el cráneo.
La madre trasladó al adolescente en un vehículo particular hasta el Samco local, donde fue asistido por la médica de guardia, quien practicó las primeras curaciones y dispuso su derivación al Hospital de Niños de la ciudad de Santa Fe para una evaluación más compleja. Voceros consultados señalaron que el menor se encontraba fuera de peligro, aunque debió permanecer bajo observación médica para determinar el alcance de las lesiones ocasionadas por esquirlas y la onda expansiva.
Tras tomar conocimiento del hecho, las autoridades policiales dieron intervención al Ministerio Público de la Acusación. La fiscal de turno ordenó una requisa en la vivienda, la intervención de peritos, la recepción de testimonios y el secuestro preventivo del arma reglamentaria junto con la totalidad del material balístico hallado en el domicilio. Paralelamente, desde la fuerza de seguridad se inició un sumario administrativo interno para establecer si existieron irregularidades en las condiciones de guarda y custodia del arma y las municiones oficiales.
La investigación procura determinar cómo el adolescente accedió al cartucho y si se respetaban las normas de seguridad previstas para el almacenamiento de armamento y municiones dentro de una vivienda particular.
