La Women President Organization (WPO) inició operaciones en el país con una red global de 2.000 empresarias y busca generar espacios de intercambio estratégico para mujeres líderes.
La organización Women President Organization (WPO) comenzó sus actividades en Argentina hace pocas semanas. La institución, con 25 años de trayectoria internacional, cuenta con una red global de 2.000 empresarias distribuidas en 150 capítulos, cuyas compañías generan una facturación agregada superior a los 143.000 millones de dólares. Su objetivo es crear un espacio para que mujeres con capacidad de generación de empleo compartan tableros de control y desafíos financieros o estratégicos bajo acuerdos estrictos de confidencialidad y no competencia.
La operativa ya funciona en Brasil, España, Estados Unidos, México y Perú. Se trata de espacios de intercambio entre colegas donde comparten experiencias y contrastan decisiones sobre estrategia, finanzas o evolución del negocio.
Un relevamiento del Instituto de Género e Inclusión de la Universidad Siglo 21 indica que solo el 17% de las empresas argentinas consolidadas están dirigidas por mujeres. La cifra se reduce al 9,6% en firmas con más de 250 empleados. En las segundas líneas de mando, el 7,5% de las empresas no tiene mujeres en cargos que reportan directamente a la máxima autoridad, y un 35,6% tiene menos del 10% de participación femenina en ese nivel.
En declaraciones a Negocios, la titular de la entidad en Argentina, María Josefina Maluf, señaló que el CEO enfrenta un momento de soledad, especialmente con la irrupción de la inteligencia artificial, que genera una reorganización estructural. Afirmó que las mujeres se ven más afectadas por esa soledad porque los negocios están mayoritariamente manejados por hombres y hay menos espacios para compartir experiencias.
Maluf sostuvo que el liderazgo actual tiene menos que ver con tener todas las respuestas y más con hacer las preguntas correctas. Agregó que el diferencial ya no es técnico o financiero, sino cultural y humano.
Respecto a la penetración femenina en altos cargos, declaró que existe un buen discurso, pero que sigue siendo más un discurso que una realidad. Citó un dato de Forbes que indica que el 60% de los emprendimientos están liderados por mujeres, pero el liderazgo femenino se reduce drásticamente en empresas consolidadas. Consideró importante buscar espacios de pensamiento estratégico entre pares, más que networking superficial.
Consultada sobre la fuga de líderes femeninas, afirmó que las mujeres pueden perder efectividad y voz entre la toma de decisiones ejecutivas y las cuestiones diarias. Señaló que antes se buscaba emular el comportamiento masculino, pero que eso se ha diluido. Subrayó que muchas mujeres quieren seguir teniendo voz en las empresas que fundan.
En cuanto a los rubros más difíciles, mencionó que sectores como el financiero, la construcción, la industria automotriz y la tecnología eran tradicionalmente masculinos, pero que la tecnología fue uno de los primeros en abrir el juego. En minería o construcción, las mujeres ganan terreno más como cupo que como parte de la cultura industrial.
Maluf propuso que el modelo mental debería centrarse en quién es el más idóneo para el rol, independientemente del género. Afirmó que el liderazgo más efectivo no es necesariamente el más ruidoso, sino el que logra construir claridad y confianza.
Finalmente, mencionó como desafíos para los CEOs la convivencia con generaciones que buscan trabajos más cortos y formas de trabajo diferentes, así como la creación de organizaciones sostenibles, resilientes y con capacidad de adaptación.
