Un estudio internacional liderado por el King’s College de Londres y el Instituto QIMR Berghofer de Australia identificó 74 variantes genéticas asociadas a los trastornos de ansiedad, según publicó la revista Nature Human Behaviour.
Un estudio liderado por el King’s College de Londres, en el Reino Unido, y el Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer de Brisbane, Australia, identificó setenta y cuatro variantes genéticas vinculadas a los trastornos de ansiedad. El hallazgo fue publicado en la revista Nature Human Behaviour.
La investigación, la mayor realizada hasta el momento en este campo, contó con la participación de casi 700.000 personas de origen europeo. Del total de 74 variantes genéticas, 39 nunca antes se habían relacionado con ese tipo de trastornos.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, el análisis permite comprender la base genética de estos trastornos y cómo interactúan con otros factores, como las experiencias vitales y el contexto social.
Muchos de los genes identificados por los científicos liderados por Thalia Eley son particularmente activos en el cerebro y participan en la comunicación entre las células nerviosas. Además, se encontraron correlaciones genéticas entre la ansiedad y otras afecciones como la depresión, el síndrome del intestino irritable, el dolor crónico, la enfermedad coronaria, la endometriosis y las migrañas.
Brittany Mitchell, autora principal del estudio junto con Megan Skelton, declaró a la agencia ANSA: «Estas correlaciones ponen de relieve la interconexión entre la salud mental y la salud física. Nuestros hallazgos no revelan una relación de causa y efecto, pero plantean interrogantes importantes para futuras investigaciones».
Megan Skelton agregó: «Es importante señalar que una persona con un alto riesgo genético puede no desarrollar ansiedad, mientras que una persona con un bajo riesgo genético sí podría. Sin embargo, comprender este riesgo podría ayudarnos a identificar a las personas más susceptibles a las influencias ambientales, lo que, en última instancia, contribuiría a estrategias de prevención y tratamiento más eficaces».
