Un análisis de mayo de 2026 revela que casi la mitad del precio final de una obra de construcción se explica por tributos y aportes a la seguridad social. El informe detalla el impacto en los costos según el tipo de proyecto.
Un estudio elaborado en mayo de 2026 por los economistas Nadin Argañaraz y Andrés Mir determinó que el 48,92% del precio final de una obra de construcción corresponde al pago de impuestos y aportes a la seguridad social. El análisis se realizó sobre una vivienda unifamiliar estándar de 130 metros cuadrados, bajo el supuesto de que todos los actores de la cadena cumplen con el 100% de sus obligaciones legales.
Según el informe, el costo estimado por metro cuadrado es de $1.940.454, de los cuales $949.358 corresponden a la carga tributaria y previsional. El componente previsional y de seguridad social representa el 26,7% del precio final de la obra, lo que equivale a más de la mitad del costo impositivo total.
En cuanto a los impuestos nacionales, representan un 15,44% del precio final, liderados por el IVA (9,85%) y el Impuesto a las Ganancias (4,24%). Los impuestos subnacionales aportan un 6,78% al precio, destacando el Impuesto a los Ingresos Brutos, cuyo efecto acumulativo en la cadena de valor eleva su incidencia efectiva al 5,42% sobre el precio neto de la construcción.
El estudio también analiza el impacto fiscal según el tipo de proyecto. En una obra sobre inmueble de terceros, la compra, escrituración y tenencia anual del lote implica un costo impositivo-previsional equivalente al 9,3% del valor de compra. Si el particular decide vender la casa terminada, la operación de comercialización añade un costo del 3,93% del valor de escrituración.
En el caso de una obra sobre inmueble propio, como la de una empresa desarrolladora, la compra y escrituración del terreno supone una carga fiscal del 7,80%, mientras que la venta y escrituración de la unidad construida conlleva un costo del 6,32% sobre el valor de la operación. El estudio concluye que el costo tributario-previsional global alcanza el 41,71% del valor total que paga el comprador.
La Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) identificó como principal cuello de botella la falta de financiamiento tanto para la construcción como para la venta de inmuebles. En el encuentro BATEV 2026, el ministro de Economía, Luis Caputo, propuso que los privados armen fondos hipotecarios o inmobiliarios grandes. “Si hacen eso, yo puedo reforzar eso con plata de organismos multilaterales, incluso con recursos del FGS. Eso es algo absolutamente lograble”, afirmó Caputo. Sobre créditos hipotecarios en dólares, sostuvo que “podrían desarrollarse a través del mercado de capitales, por ejemplo con una obligación negociable”.
