El gobierno de Teherán afirmó que las conversaciones diplomáticas con Estados Unidos son imposibles en el escenario actual, a menos que la administración norteamericana retroceda en sus posiciones de fuerza y despliegues militares. La declaración coincidió con el cierre de las ceremonias de despedida del difunto líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí.
El gobierno de Irán afirmó que las conversaciones diplomáticas con Estados Unidos son «imposibles» en el escenario actual, a menos que la administración norteamericana decida retroceder en sus posiciones de fuerza y en los despliegues militares que condicionan la región. El pronunciamiento coincidió con el cierre de las ceremonias de despedida del difunto líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, fallecido a fines de febrero.
Desde Teherán, las autoridades políticas y militares ratificaron que el inicio de cualquier instancia de diálogo formal dependerá de la aplicación por parte de Estados Unidos del memorándum de entendimiento de paz. La postura congela la vía diplomática en un momento de alta volatilidad. Fuentes oficiales citadas por agencias internacionales indicaron que las demandas de Irán exigen una reversión de las recientes medidas de presión y sanciones, además del retiro de bases militares.
En paralelo, el nuevo liderazgo político y militar del país, a través de la televisión pública, envió un mensaje directo a sus adversarios. «La venganza es el deseo de nuestra nación y debe hacerse. Pronto las gentes libres del mundo cumplirán su parte de esta misión divina», expresaron voceros del entorno gubernamental. También insistieron en que los responsables del ataque que costó la vida al antiguo líder supremo «se llevarán a la tumba su sueño de una muerte pacífica en la cama».
Frente a las amenazas, desde Washington y Tel Aviv se ratificó que el ejército de Israel perseguirá activamente a los nuevos cuadros de mando militar designados por Irán, mientras que la administración de Donald Trump mantiene un despliegue de disuasión estratégica en el golfo Pérsico.
