El encuentro entre Lionel Messi y Lamine Yamal en la final del Mundial 2026 remite a una fotografía tomada en 2007, cuando el argentino posó con el entonces bebé de seis meses para un calendario solidario.
Lionel Messi tenía 20 años y aún no había ganado un Mundial cuando posó con un bebé de seis meses dentro de una bañera. Un patito de goma entre ambos provocó las sonrisas que quedaron retratadas en un calendario solidario publicado por el diario Sport en 2008.
Durante más de quince años, aquella imagen pasó inadvertida. Este domingo, Messi y Lamine Yamal serán rivales en el partido decisivo entre Argentina y España. De un lado estará el capitán del vigente campeón y, del otro, la figura de la nueva generación.
“He crecido un poquito, y Leo también. Ojalá pueda enfrentarme a él en una final, ya que no se pudo en la Finalissima”, declaró Yamal en una entrevista con Dazn.
La fotografía reapareció hace dos años, durante la Eurocopa, cuando el padre del delantero español la publicó en Instagram. Para entonces, Yamal ya era una de las mayores promesas del fútbol europeo.
Las comparaciones entre ambos surgieron por ser zurdos, haber surgido en La Masia, destacarse desde la banda derecha y utilizar el dorsal 19 en sus primeros pasos. Yamal heredó la camiseta número 10 del Barcelona. Messi lo eligió como el mejor jugador de la nueva generación: “Por la edad, por lo que ha hecho hasta ahora y por el futuro que puede llegar a tener, es Lamine. No hay duda, para mí es el mejor”, afirmó meses atrás.
La historia de la imagen comenzó a fines de 2007, cuando Sport preparaba un calendario solidario junto con Unicef. Los padres de Yamal inscribieron a su hijo en un sorteo y el bebé quedó seleccionado. El futbolista elegido para posar fue Messi. La sesión se realizó en el vestuario visitante del Camp Nou. Joan Monfort, autor de la fotografía, indicó que el argentino estaba algo incómodo al sostener al niño, aunque se mostró paciente y profesional. La escena cambió con el patito de goma: Messi sonrió, Yamal también y la foto quedó inmortalizada.
Este domingo, aquella imagen dejará de ser una curiosidad. El joven que sostenía al bebé y aquel niño de seis meses se enfrentarán por primera vez en una final del Mundial.
