Un análisis de más de 587.000 tuits realizado por la consultora Inteligencia Analítica concluye que la hostilidad hacia Argentina en redes sociales no respondió a una operación orquestada, sino a una dinámica espontánea y masiva.
La consultora Inteligencia Analítica publicó un informe titulado La conversación hostil sobre Argentina, en el que monitoreó 587.907 tuits publicados por 325.627 cuentas durante los períodos previo, durante y posterior al Mundial 2026. El estudio concluye que no existen indicios de una campaña coordinada contra el país, sus habitantes, autoridades o jugadores de la Selección de Fútbol.
El relevamiento detectó que la mitad de las cuentas que publicaron mensajes hostiles emitieron un solo tuit. No se identificó un grupo concentrado de usuarios que replicaran mensajes de forma intensiva, característico de las granjas de bots. “Vimos a cientos de miles de cuentas participando una o dos veces”, señalaron los responsables del estudio.
En cuanto a la antigüedad de las cuentas, el 81% tenía al menos tres años de existencia y solo el 0,29% fue creada después del inicio del Mundial. La conversación se desarrolló de forma abierta, entre desconocidos, sin comunidades densas que actuaran de manera coordinada.
El periodista y consultor en Social Media Federico Aikawa aportó un análisis complementario sobre cuentas brasileñas y mexicanas, concluyendo que la hostilidad hacia Argentina generó un 62% más de interacciones que el promedio general de esas cuentas. “Todo esto termina en monetización”, afirmó Aikawa, quien señaló que las respuestas indignadas de los usuarios argentinos potenciaron el fenómeno.
El informe también indica que las respuestas locales no se alinearon con la grieta política: libertarios, peronistas, opositores y oficialistas del PRO participaron en las mismas conversaciones. Sin embargo, el presidente Javier Milei intentó capitalizar las réplicas con acusaciones sin fundamento, según consta en el estudio.
Milei afirmó en un acto en San Pablo y en una entrevista radial que existió una campaña financiada desde Brasil, México y el Partido Demócrata de Estados Unidos. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó esas acusaciones de “falsas” y subrayó que su gobierno no interviene en asuntos de otros países. Consultoras como Ad Hoc también señalaron que no hay evidencia de ataques coordinados desde Brasil.
El estudio de Inteligencia Analítica concluye que “no fue una operación. Fue una multitud activando y haciendo circular prejuicios que ya estaban disponibles”.
