El fenómeno climático conocido como El Niño debe su nombre a los pescadores peruanos que observaron una corriente cálida cercana a la Navidad. Su impacto en la provincia de Santa Fe ha sido significativo, con episodios históricos de inundaciones.
El nombre del fenómeno climático El Niño no fue acuñado por un científico ni surgió en un laboratorio. Su origen se remonta a las costas del norte del Perú, donde los pescadores observaron una corriente de agua inusualmente cálida que aparecía alrededor de la Navidad y afectaba la pesca. Esta corriente, que desplazaba las aguas frías y ricas en nutrientes, fue denominada «corriente de El Niño» en alusión al Niño Jesús.
El primer registro escrito del nombre data de 1892, cuando el capitán de navío peruano Camilo Carrillo presentó ante la Sociedad Geográfica de Lima observaciones sobre la «corriente del Niño», indicando que los marineros del puerto de Paita utilizaban esa denominación porque la corriente se hacía perceptible después de la Navidad. Antes de eso, en 1891, el ingeniero Luis Carranza había publicado observaciones sobre una «contracorriente marítima» cálida en la costa peruana.
La comprensión científica del fenómeno avanzó en 1969, cuando el meteorólogo Jacob Bjerknes vinculó el calentamiento anómalo del Pacífico tropical con cambios en la circulación atmosférica, consolidando el concepto de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Este fenómeno se produce cuando las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental superan los valores habituales, alterando los patrones de lluvia y temperatura a escala global.
En Argentina, la incorporación del concepto fue progresiva, pero el episodio de 1982-1983 marcó un hito. Durante ese período, la provincia de Santa Fe sufrió inundaciones que afectaron a 14 de sus 19 departamentos. En la ciudad de Santa Fe, las crecidas del río Paraná causaron el desmoronamiento del Puente Colgante y de los aliviadores de la ruta nacional 168, y dejaron alrededor de 27.700 evacuados en tres inundaciones. En febrero de 1983, la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación emitió el primer mensaje con información sistemática sobre alturas hidrométricas y caudales del Paraná.
El fenómeno volvió a ser relevante en 1997-1998 y 2015-2016, cuando alcanzó intensidades extraordinarias. Actualmente, El Niño se encuentra en fase cálida. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima una probabilidad cercana al 100% de continuidad de esta fase para el trimestre julio-agosto-septiembre. El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos elevó a más del 90% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad «muy fuerte» durante el otoño e invierno boreales de 2026-2027, y un 69% de probabilidad de que en octubre-noviembre-diciembre supere todos los episodios registrados desde 1950.
En julio, la temperatura superficial del mar frente a las costas de Sudamérica registró una anomalía de 2,9 °C por encima de lo normal, mientras que la región de referencia presentó una anomalía de 1,4 °C. Para Santa Fe, El Niño modifica las probabilidades climáticas, asociándose estadísticamente con primaveras más lluviosas en el Litoral. Sin embargo, no determina por sí solo lluvias o crecidas específicas, ya que la respuesta depende de otros factores atmosféricos, oceánicos y regionales.
