Rodolfo Soler, de 77 años, y su perro Sasha, un labrador de seis años y medio, recorren las calles de Rosario en un Ford A modelo 1930. La pareja es reconocida por los vecinos y asiste a eventos de autos antiguos.
Rodolfo Soler, de 77 años, y su perro Sasha, un labrador de seis años y medio, recorren las calles de Rosario en un Ford A modelo 1930. La pareja es reconocida por los vecinos y asiste a eventos de autos antiguos.
Soler declaró a La Capital: “Él está las 24 horas conmigo y no se separa. Lo tengo desde sus 35 días, hace seis años y medio. Como primera medida, lugar donde voy, que tengo amigos que me invitan con todo cariño, la primera frase que tengo es: ‘Si voy con el perro, con mucho gusto; si el perro no puede ir, les agradezco’. Es inseparable, es mi tercera pata”.
El perro duerme en la cama de su dueño y participa en conversaciones cotidianas. Soler expresó: “Duerme en la cama, que no te quepa la menor duda. No se debe hacer, pero lo hace. Tenemos las charlas cotidianas de la mañana, le digo: ‘¿Qué vamos a hacer?’. Entonces yo, que soy un loco, le hablo y él, que es un perro, contesta con el ‘guau’, pero entiende perfectamente. Pasamos todo el día así”.
Soler contó que su esposa falleció por una enfermedad y que Sasha estuvo a su lado durante ese período: “Tuvimos una dura experiencia cuando falleció mi mujer por un problema con una enfermedad. Sasha estuvo al lado mío durante esos dos años, estuvo pegado a mi mujer. Esas cosas explican lo que la gente no entiende de por qué estoy pegado al perro. Todo lo que pasé y lo que me aguantó ese perro para mí no tiene precio”.
El dueño y su perro residen en Rosario desde hace aproximadamente dos años. Antes vivieron en Estados Unidos, donde viajaron en tres ocasiones de ida y vuelta. Soler afirmó: “Viajó conmigo ida y vuelta unas tres veces. Iba y venía. El perro lógicamente viaja conmigo y tiene más viajes a Estados Unidos que pelos en la cabeza, así que no para”.
Soler colecciona autos antiguos desde hace unos 20 años. Su primer auto fue un Ford T modelo 27, regalado por su padre cuando tenía 14 años. En 2004 compró el Ford A, que restauró por completo. También posee una Coupé Fiat 1500, una Ford V8 modelo 1936 de cuatro puertas con “cola de pato”, una Coupé V8 modelo 1946 y un Fiat 600 modelo 1980.
El Ford A modelo 1930 es utilizado por Soler para viajes a Punta del Este, Misiones y Mendoza. En sus salidas por Rosario, Sasha se sienta en el asiento del acompañante, que en algunos modelos está del lado izquierdo, lo que genera confusión entre los transeúntes. Soler comentó: “Ya no miran el auto, miran al perro, aunque parezca mentira. Es bastante pintoresco que un tipo ande en un auto antiguo con un perro al lado. A la gente le gustará o no, no importa. Pero donde parás en un semáforo te sacan veinte fotos. Vas a un evento y le sacan 700 fotos al perro y una sola al auto. Sasha es muy dócil, los chicos lo tocan, lo suben al auto y a mí no me molesta en lo más mínimo. Yo me siento bien por eso”.
Soler estimó que Sasha “debe tener dos millones de fotos” y que “la mitad de Rosario conoce al perro”. En los eventos de autos antiguos, Sasha permanece sobre el vehículo y mira hacia su dueño. Soler dijo: “Se ha ganado el cariño de todos. En la cafetería donde paramos, las chicas le dicen: ‘Hola, Sasha’, y a mí ni pelota”.
