La diputada provincial Lionella Cattalini solicitó que se investigue el estado de aproximadamente ocho mil expedientes que permanecieron sin actividad en los juzgados federales de Rosario a cargo de Marcelo Bailaque y Carlos Vera Barros.
La diputada provincial Lionella Cattalini reclamó que se investigue qué ocurrió con cerca de ocho mil expedientes que permanecieron sin avanzar en los juzgados federales de Rosario a cargo de Marcelo Bailaque y Carlos Vera Barros. La legisladora sostuvo que el dato obliga a revisar el rol de la Justicia Federal durante los años de mayor violencia en la ciudad.
“Durante años nos preguntamos cómo pudo crecer tanto el narcotráfico, cómo pudieron consolidarse determinadas organizaciones criminales y cómo Rosario llegó a atravesar los niveles de violencia que vivimos. Saber ahora que miles de expedientes permanecieron frenados en esos juzgados necesariamente nos obliga a mirar hacia atrás. Acá puede haber una parte importante de esa explicación”, afirmó.
Cattalini planteó que no todos los casos pueden ser analizados de la misma manera. El paso de un sistema a otro, la desidia, la falta de control o la inoperancia judicial pueden explicar parte del atraso. También señaló que es necesario determinar si hubo “investigaciones relevantes que fueron deliberadamente cajoneadas”.
“No podemos meter todo en la misma bolsa. Pero tampoco podemos aceptar que semejante cantidad de expedientes se explique como un simple problema administrativo. Hay que revisar qué investigaciones quedaron frenadas, durante cuánto tiempo y a quiénes beneficiaron esas demoras. Tenemos que saber cuánto hubo de inoperancia y cuánto de intencionalidad”, declaró.
La legisladora viene siguiendo desde hace años el funcionamiento de la Justicia Federal rosarina y fue denunciante del ex juez Marcelo Bailaque. En ese marco, cuestionó las dilaciones que demoran la llegada a juicio de una de las investigaciones más graves contra el exmagistrado.
“Con Bailaque vemos cómo funciona este mecanismo. Después de todo lo que conocimos, aparecen una y otra vez maniobras dilatorias para evitar que llegue a juicio. El paso del tiempo no puede volver a convertirse en una forma de impunidad”, señaló.
Para Cattalini, el problema excede las responsabilidades individuales y pone bajo la lupa el funcionamiento de la Justicia Federal, que durante años tuvo un papel central en la persecución del narcotráfico, la corrupción y el delito económico.
“Cuando la Justicia no investiga, cuando una investigación duerme durante años o cuando los controles no funcionan, alguien se beneficia. La impunidad a veces necesita una decisión deliberada y otras veces se alimenta de la desidia. Las dos cosas son graves y tenemos que saber qué ocurrió acá”, sostuvo.
“Mientras Rosario ardía, miles de expedientes dormían en los juzgados que tenían que investigar buena parte de los delitos que estaban detrás de esa violencia. No podemos mirar ese dato como una casualidad. Ahí puede haber una parte de la explicación de lo que nos pasó. Y tenemos derecho a conocerla”, concluyó.
