Según los registros epidemiológicos nacionales proyectados para 2026, en el país se detectan entre 700 y 800 casos anuales de hepatitis C. A nivel global, se estiman 50 millones de personas con infección crónica por el virus VHC.
La hepatitis C es una infección viral que provoca inflamación del hígado y puede derivar en daños hepáticos graves. La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas durante décadas, por lo que desconoce su condición.
El virus VHC se transmite por contacto con sangre infectada. Si la infección se vuelve crónica, puede causar cirrosis o cáncer de hígado. Un informe señala que, al no manifestar síntomas durante años, la mayoría de los infectados no sabe que porta el virus.
En Argentina, los registros epidemiológicos nacionales de 2025, proyectados hacia 2026, indican entre 700 y 800 casos de hepatitis C. A nivel mundial, se estima que 50 millones de personas viven con infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC). La transmisión continúa a un ritmo de 1,8 millones de nuevas infecciones por año, aproximadamente 4.900 casos nuevos por día.
La hepatitis viral, principalmente B y C en conjunto, provoca alrededor de 1,34 millones de muertes anuales (3.500 muertes diarias), en su mayoría por cirrosis y carcinoma hepatocelular derivados de infecciones crónicas no tratadas.
“Dado que aún no existe una vacuna para la cepa C, la prevención depende de evitar el contacto con sangre no analizada: desde exigir material descartable o esterilizado al hacerse tatuajes o procedimientos médicos, hasta no compartir elementos personales de higiene como máquinas de afeitar. A su vez, mantener al día el esquema de vacunación contra las hepatitis A y B ayuda a blindar el hígado frente a otras amenazas”, dijo la Dra. Elena Zevallos, directora médica Nacional de Ospedyc.
¿Quiénes deberían realizarse la prueba de hepatitis C al menos una vez en la vida?
Las pautas del Ministerio de Salud recomiendan realizar el análisis de sangre al menos una vez a partir de los 18 años, especialmente en los siguientes casos:
- Personas mayores de 18 años, aun cuando no presenten ningún síntoma.
- Quienes hayan recibido transfusiones de sangre, hemoderivados o intervenciones quirúrgicas previas a 1992.
- Personas en tratamiento de hemodiálisis.
- Quienes se hayan realizado tatuajes, piercings o tratamientos invasivos con material no esterilizado adecuadamente.
- Personas que hayan compartido material para el uso de drogas inyectables o inhaladas.
“Detectarla a tiempo cambia el panorama por completo. Un análisis de sangre de rutina permite diagnosticarla antes de que genere daños irreparables y dar paso a los tratamientos antivirales actuales, los cuales son por vía oral y logran curar a más del 95 % de los pacientes en solo 8 a 12 semanas. Frente a cualquier duda o situación de exposición previa, una simple consulta médica puede marcar la diferencia”, finalizó la Dra. Zevallos.
