El grupo Cardumen, integrado por personas que afirman haber sido apropiadas al nacer, exige justicia y busca sumar afectados. La investigación contra las parteras Dolly Viale de Garrido y Silvia Viale, de 88 y 84 años, fue formalizada en septiembre. Ocho denuncias firmes y más de cuarenta presentaciones integran el expediente.
Roberto Fargioni y Silvina Garrido integran el colectivo Cardumen, un grupo de personas que buscan reconstruir su identidad biológica tras haber sido apropiados al nacer, según sus testimonios, por las parteras Dolly Viale de Garrido y Silvia Viale. El colectivo reclama justicia y convoca a otros afectados a sumarse.
En 1978, los padres de Roberto, que no podían tener hijos, acudieron a la obstetra Dolly Viale de Garrido, en la zona sur de Rosario, quien les entregó un niño. Años después, Roberto conoció que había sido apropiado.
Silvina Garrido se enteró por Dolly, su madre de crianza, que era adoptada, pero no obtuvo precisiones. Al igual que Roberto, hoy integra Cardumen.
«Somos un grupo de personas cuya identidad biológica fue suprimida al momento de nacer por las parteras Dolly Viale de Garrido y Silvia Viale», afirma el grupo en su cuenta de Instagram, creada hace menos de dos semanas. Cada integrante realizó caminos individuales en búsqueda de su identidad. Recientemente comenzaron a actuar de manera conjunta para pedir justicia y reconstruir sus historias.
Un camino que empezó hace diez años
Roberto nació en 1978 y siempre tuvo sospechas sobre su identidad. En 2014 se realizó un ADN con sus padres, que determinó que no había vínculo parental. Al año siguiente acudió a Abuelas de Plaza de Mayo, donde el resultado fue negativo: no era hijo de desaparecidos. Años después retomó la búsqueda y se acercó a la Justicia con una denuncia por supresión de identidad.
En ese proceso empezó a formarse Cardumen. «Lo que primero hubo fue un grupo de WhatsApp, éramos pocos. Empecé a buscar y a contactarme con otra gente que encontraba en internet para que se sumen. Fuimos creciendo, hoy somos como veinte personas», relató Roberto a La Capital.
En octubre de 2025, Roberto pasó de denunciante a querellante, patrocinado por Juan Singer. Quienes iban a ser testigos de su denuncia se convirtieron en denunciantes. Sus acusaciones fueron recibidas por el Área de Delitos Complejos, a cargo de la fiscal Soledad García. Silvina Garrido también denunció a Dolly, su madre de crianza.
El 16 de septiembre de este año, en audiencia pública, la fiscal García formalizó la denuncia ante el juez Eduardo Rodrigues da Cruz. La investigación contra las dos parteras, de 88 y 84 años, quedó formalizada.
«Cuando esto se hizo visible empezaron a llegar mensajes de personas que se encuentran en la misma situación que nosotros. Ahí tomamos conciencia de que había algo más que una búsqueda individual. Creemos que podemos estar ante una red de parteras implicadas», sostuvo el colectivo.
Criada por Dolly
Silvina Garrido fue apropiada por Dolly en 1968 y se crio con ella sin conocer su historia. A los 15 años, la partera le dijo que era adoptada, pero no dio precisiones y, según Silvina, lo poco que le dijo fue mentira.
«Me dijo que no me había tenido en la panza, pero sí en su corazón. Me quedé helada, sentí que se abría la tierra y no sabía de qué lado estaba. Así es la falta de identidad», contó Silvina a este medio.
La casa de la partera se encontraba frente al Batallón 121, donde creció Silvina. Durante la dictadura vio desde la terraza a mujeres embarazadas, vestidas de manera uniforme, dentro del cuartel. También recordó visitas de militares a Dolly. «A cambio de protección ella asistía a las mujeres que parían dentro del Batallón estando detenidas. Los militares siempre venían a buscarla a casa», afirmó.
Silvina intentó averiguar sus orígenes. «Fui a hacer averiguaciones, me cerraron las puertas. En el Roque Sáenz Peña me dijeron que el año que yo nací se quemaron todos los archivos. No había forma de saber nada. Seguí con mi vida y me resigné, me di cuenta que no iba a conocer mi verdad en ningún lado. Ella se había encargado de eso», señaló.
Su relación con Dolly fue distante y empeoró tras la revelación. «Nunca tuve una mamá», dijo. La partera tuvo después dos hijos biológicos, con quienes Silvina no se vincula. «Desde que salió todo a la luz mi hermano más grande ya no me habló más», confesó.
Personas con la firma de Dolly en su partida de nacimiento se contactaron con Silvina. Roberto también lo hizo. «Él me contó que había hecho la denuncia. Me pidió si podía ser testigo y acepté. Pero al final fui denunciante. El año pasado hice la denuncia y en febrero de 2026 realizaron los allanamientos en el domicilio. Encontraron cosas que la comprometían», relató.
«A partir de ahí empezamos a ser más fuertes, a vincularnos más con la fiscalía, a impulsar a que todos denuncien para que esto se pueda expandir. Hoy hay firmes ocho denuncias pero hay más de cuarenta hechas», agregó.
Un llamado a las madres
Roberto y Silvina buscan que más personas denuncien y que quienes duden de su identidad se acerquen. Ambos sostienen que hubo madres que entregaron a sus hijos a Dolly de manera voluntaria, pero también afirman que a muchas les robaron a sus bebés.
«A aquellas madres que fueron tratadas por Dolly o su hermana, a quienes les dijeron que su bebé nació muerto y tienen dudas, por favor acérquense a la fiscalía. Denuncien», pidió Silvina.
«Llamamos a las madres que tuvieron alguna situación rara en el parto, si les dijeron que su hijo murió y no le dieron ningún certificado de defunción. Nos están contando que hay casos donde tenían mellizos y les dijeron que uno murió. O fueron madres muy chicas y sufrieron presiones familiares o de las propias parteras. Estamos haciendo un llamado a las madres que estuvieron bajo estas situaciones. Que se animen a contar su historia y que nos encontremos entre nosotros», concluyó Roberto.
