El fotoperiodista Rodrigo Abd presenta la muestra Palimpsestos en el Centro Cultural Contraviento (CCC) de Rosario, con entrada libre y gratuita. La serie, iniciada durante su trabajo en Guatemala entre 2003 y 2012, utiliza una técnica de superposición de negativos que surgió de una falla de batería en su cámara Hasselblad X-Pan.
El fotoperiodista Rodrigo Abd expone la muestra Palimpsestos en el Centro Cultural Contraviento (CCC), ubicado en Rodríguez 721, Rosario. La exhibición, con entrada libre y gratuita, puede visitarse los martes a viernes de 16 a 21, sábados de 10 a 13 y de 16 a 21, y domingos de 10 a 13. La serie se enmarca en la temática Patrias del centro cultural y cuenta con textos de Lorena Pahor y edición de Jorgelina Tomasin.
El origen de Palimpsestos se remonta al período en que Abd trabajó como fotoperiodista en Guatemala entre 2003 y 2012, un contexto marcado por pandillas, heridas de posguerra y la convivencia entre pobreza campesina y turismo. Durante esos años, una falla de batería en su cámara Hasselblad X-Pan dio lugar, de manera accidental, a un lenguaje de superposición e imágenes múltiples que le permitió conectar escenas y sucesos aparentemente inconexos.
Abd describió el procedimiento: «Superpongo los negativos sin saber lo que había atrás. Tres superposiciones. Y después lo revelo de manera normal. Es una foto de cómo está en la toma, no superpongo en post producción». El método evoca los antiguos palimpsestos, soportes de escritura raspados para reutilizarse sin ocultar del todo las huellas previas, y permite yuxtaponer capas para retratar una realidad compleja donde lo sacro y lo pagano, lo indígena y lo mestizo, y la vida y la muerte se fusionan o entrechocan.
En una entrevista, Abd respondió sobre el valor de exponer la película tal como salió de la cámara: «Sacar fotos en película es como la magia de no ver lo que estás haciendo, de no saber si está bien expuesto o no, de olvidarte porque no lo ves al instante, entonces redescubrís fotos que tomaste imágenes que hasta se te olvidó que habías tomado. Tal vez el punto más importante de hacerlo en negativo es esto del descubrir, de la espera, de macerar primero en la cabeza».
Consultado sobre cómo equilibra el ritmo urgente de una agencia de noticias con la mirada pausada de Palimpsestos, Abd sostuvo: «Es fundamental tener un trabajo que le baja el tiempo al periodismo. Me conecta con otro tipo de situaciones y me permiten jugar de otra manera, profundizar con reglas no tan estrictas, con creatividad, imaginación, lo lúdico. Y es importantísimo para después volver al periodismo, volver a las reglas con otra cabeza». Agregó: «Me permite poder habitar esos dos mundos y no quemarme. A veces el trabajo del fotoperiodismo diario es bastante agotador, es muy demandante y está bueno tener esos ámbitos donde confluyen otros tiempos y expectativas».
Sobre si la yuxtaposición de capas busca sintetizar ideas o también opera como contradicción, Abd explicó: «El objetivo era explotar con la idea de evidenciar temas profundamente interconectados como sucede en Guatemala con características de su economía, historia y territorio. En ese juego de imágenes mezcladas haya un poco de todo: de confirmación de temas que se relacionan pero también de contradicciones. La técnica le agrega complejidad, y refleja que una sociedad donde las dinámicas no son en blanco y negro».
Respecto de si la técnica quita o conserva lo humano, afirmó: «La idea del trabajo es humanizar. En el fondo no es un experimento químico ni técnico. Si bien no sigue las reglas del periodismo, la idea es documentar de una manera poco tradicional una realidad social, política, económica y humana».
Rodrigo Abd nació en Buenos Aires en 1976. Inició su carrera en los diarios La Razón y La Nación entre 1999 y 2003, año en que se incorporó a la agencia Associated Press (AP). Con el equipo de AP recibió el Premio Pulitzer en 2013 por la cobertura de la guerra civil en Siria y en 2023 por la guerra en Ucrania. También obtuvo el World Press Photo (2013), el Premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia (2016) y el Premio Gabo (2022).
