Un ciberataque contra los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados franceses obligó a desechar productos congelados y generó pérdidas millonarias. Expertos advierten sobre la vulnerabilidad de infraestructuras cotidianas.
Un cartel escrito en computadora sobre cada heladera del supermercado pide disculpas a los clientes en París. Detrás de los vidrios congelados, el vacío. En el depósito, centenares de carritos del súper, abarrotados de pizzas, salsas, leche, manteca y productos descongelados, se guardan en bolsas de plástico negras para ser arrojados a la basura.
Hoy en día, todo es vulnerable: desde frigoríficos hasta ascensores, trenes o el metro, los equipos cotidianos se han convertido en blanco de ciberataques.
El ciberataque dirigido contra los sistemas de refrigeración de varios supermercados franceses marca un «punto de inflexión». En el fondo, la convergencia entre los sistemas informáticos convencionales y las tecnologías industriales abre la puerta a ciberataques con consecuencias económicas cada vez más graves.
Los hackers, cuya identidad sigue siendo desconocida, aprovecharon vulnerabilidades en el software de control de la refrigeración para aumentar las temperaturas de forma remota, obligando a los establecimientos a desechar sus productos congelados.
Las pérdidas podrían ascender a varios millones de euros. Este ataque, inédito en Francia, demuestra la creciente capacidad de los hackers para afectar a los equipos industriales.
Antoine Hautin, secretario general de Almond —empresa especializada en ciberseguridad—, ofrece su análisis. «Que yo sepa, nunca habíamos observado un ciberataque de este tipo y con tales consecuencias. En abril de 2025, la cadena británica Marks & Spencer perdió 300 millones de libras tras un ciberataque que le obligó a desechar productos alimentarios. Sin embargo, aquel ataque se dirigió contra los sistemas informáticos de gestión de la cadena de suministro, y no contra las herramientas industriales encargadas directamente de los sistemas de refrigeración, como ocurre ahora en Francia», explicó.
«Estamos ante un punto de inflexión. Es una de las primeras veces que observamos un impacto y una repercusión de tal magnitud en la vida cotidiana de los franceses. El ciberataque en cuestión pone de manifiesto dos riesgos importantes. El primero está relacionado con los proveedores: ¿cómo explicar que varias cadenas de supermercados, pertenecientes a marcas distintas, puedan verse afectadas? Cuando un ecosistema industrial depende excesivamente de un único proveedor, todo un sector puede venirse abajo. El riesgo pasa a ser entonces sistémico. El segundo riesgo tiene que ver con la vulnerabilidad intrínseca de los sistemas y sus posibles brechas de seguridad», sostiene.
Este es el escenario en centenares de supermercados franceses tras el ataque cibernético y de guerra híbrida que subió la temperatura a 50 grados de su cadena de frío vía el software danés que los tenía a todos conectados, y pudrió todos los productos. Millones de dólares de pérdidas y una inquietud: ¿cuál es el próximo sector vulnerable a un ataque?
Coopérative U, Intermarché, Monoprix, Carrefour, E.Leclerc… En la noche del domingo al lunes, un hackeo de gran envergadura tuvo como objetivo las infraestructuras de refrigeración de los grandes distribuidores franceses, saboteando un eslabón esencial de la cadena alimentaria del país.
Bastó una sola noche para sabotear uno de los eslabones esenciales de la cadena de suministro alimentario francesa. El lunes por la mañana, al llegar a sus secciones, los empleados de los supermercados franceses hicieron un descubrimiento desconcertante: los refrigeradores de pasillos enteros habían quedado fuera de servicio, condenando a la destrucción las existencias de productos frescos y congelados.
Un ciberataque sin precedentes
La causa es un ciberataque «sin precedentes» y «de extrema gravedad», según Dominique Schelcher, director de Coopérative U, que afectó a las instalaciones de refrigeración de cientos de grandes establecimientos en todo el país.
¿Cómo lograron los piratas informáticos tomar el control de estos equipos esenciales? ¿Cuál es el alcance de los daños y qué revela este ataque sobre las vulnerabilidades del sector de la gran distribución? Esta es la historia de un ataque que podría marcar el inicio de una nueva era en la amenaza cibernética.
Para Sophie Matt, directora del supermercado Intermarché de Haguenau (departamento del Bajo Rin), todo comenzó a las 5:40 de la mañana de este lunes, cuando se activó el sistema de alarma.
«Al principio pensamos que no era nada grave», relata esta mujer de unos cuarenta años. «Pero cuando nos dimos cuenta de que la temperatura alcanzaba los 35 °C en algunas de nuestras vitrinas refrigeradas, cundió el pánico», explicó.
La gerenta pronto comprendió que se había producido una intrusión remota en el sistema de control de refrigeración del súper, gestionado por el software danés Danfoss. «Los piratas lograron inyectar aire a 50 °C en nuestros congeladores al tomar el control del sistema de descongelación», explica Sophie Matt, quien consiguió salvar parte de los productos gracias a una rápida intervención.
Al menos 300 puntos atacados
En la noche del domingo al lunes, un ataque coordinado afectó a todo el territorio francés. Al menos 300 puntos de venta de Intermarché y Netto, y cerca de un centenar de establecimientos de Coopérative U, han reportado daños. Varios centros de E.Leclerc también se han visto afectados, así como 80 supermercados Carrefour.
No son los únicos. El grupo Casino informa que el 5 % de sus tiendas Monoprix ha sufrido el ataque.
«En principio, es la primera vez que presenciamos un ataque de tal magnitud y naturaleza», señala Pierre Monquet, responsable de comunicación del Groupement Mousquetaires. «Las alertas se sucedieron desde mitad de la noche, pero el proveedor Danfoss no pudo intervenir, ya que estaba haciendo frente a varios ataques simultáneos», explicó.
La brecha aprovechada por los piratas informáticos se debe a una vulnerabilidad en versiones antiguas del software de la empresa Danfoss, utilizado todavía en una gran parte de los supermercados franceses.
«Estas versiones, que gestionan la temperatura de las secciones y los ciclos de descongelación automática, están conectadas directamente a Internet sin pasar por una VPN (que limita el acceso únicamente a usuarios autorizados)», explica Pierre Monquet.
«La mayoría de las unidades afectadas son productos antiguos —en concreto, los sistemas AK-SM800 y AK-SC355— que han llegado al final de su vida útil y ya no reciben actualizaciones de software ni de seguridad», confirmó Danfoss. La compañía danesa afirma, además, que lleva tiempo aconsejando a sus clientes migrar a generaciones más recientes.
Este lunes, el entorno del primer ministro indicó que Sébastien Lecornu había solicitado a la autoridad nacional encargada de la ciberdefensa (ANSSI) que se ocupara de este caso.
La agencia ya ha identificado una vulnerabilidad y ha informado de ello al proveedor del software. Su director general, Vincent Strubel, subrayó el lunes por la noche que era «urgente desconectarlos de Internet (los controladores de refrigeración Danfoss de las series AK-SM y AK-SC) o, como mínimo, adoptar una política de filtrado de red muy restrictiva».
Aunque los distribuidores contactados aseguran haber cortado el acceso remoto al software afectado, es posible que otras empresas francesas —e incluso de otros países— también se vean afectadas.
Injerencia extranjera o hackers
¿Se trata de un acto malintencionado o de una injerencia extranjera destinada a poner a prueba los servicios esenciales del país? Es imposible saberlo por el momento.
La Fiscalía de París ha anunciado la apertura de una investigación, encomendada a la Oficina de Lucha contra la Ciberdelincuencia (OFAC), con el fin de «identificar a las víctimas y establecer el vínculo con los daños que estas han reportado».
En los establecimientos afectados, ahora toca hacer recuento de las pérdidas. En el Intermarché de Guerlédan, en Côtes-d’Armor, las últimas horas de la noche fueron fatídicas.
«Entre la primera señal de alarma, a las 2:15 de la madrugada, y nuestra llegada al local a las 6:00, todo el contenido de nuestras cámaras frigoríficas se había echado a perder», confiesa el gerente, desolado.
Embutidos, platos en salsa, terrinas: los productos frescos no se salvaron. Balance: 50.000 euros en mercancía lista para tirar a la basura.
«A nivel de toda la cadena, la factura total es difícil de calcular, ya que cada tienda debe hacer que acuda un agente judicial —explica Pierre Monquet, del grupo Mousquetaires—. Pero la cifra se contará por millones de euros».
Hackearon otros sistemas
La autoridad nacional francesa encargada de la ciberdefensa (ANSSI) actualizó este martes su boletín de alerta sobre este ciberataque, revelando que también se habían hackeado otros programas informáticos.
El ciberataque que afectó a cientos de supermercados franceses en la noche del domingo 11 al lunes 12 de octubre no fue un hecho aislado. Tras los sistemas de regulación de refrigeración del fabricante danés Danfoss, la autoridad nacional encargada de la ciberdefensa (ANSSI) reveló este martes que se habían hackeado otros programas informáticos utilizados en otras grandes superficies. En un boletín de alerta actualizado, la ANSSI menciona los sistemas de Copeland y de Dixell, propiedad de Copeland.
«El CERT-FR ha actualizado su boletín de alerta tras tener conocimiento de numerosas vulneraciones de seguridad en los controladores remotos de instalaciones de refrigeración Danfoss (series AK-SM y AK-SC), así como Copeland Xweb y Dixell Xweb», indica la ANSSI.
Un portavoz de Copeland se negó a confirmar esta información y declaró que la prioridad absoluta de la empresa era proteger las operaciones de sus clientes.
Este martes, el medio local ICI Occitanie TV había revelado que un establecimiento E.Leclerc en el departamento de Tarn, equipado con un sistema Dixell, había sufrido una ruptura de la cadena de frío.
