El Gobierno nacional ratificó mediante el Decreto 1296/2026 la continuidad del bono extraordinario de hasta $70.000 para jubilados y pensionados de menores ingresos. Al mantenerse fijo sin actualización por inflación desde marzo de 2024, el refuerzo acumuló 32 meses consecutivos de congelamiento y sufrió una pérdida del 70% de su capacidad de compra original, según números oficiales relevados a finales de octubre de 2026.
El Gobierno nacional ratificó mediante el Decreto 1296/2026 la continuidad del bono extraordinario de hasta $70.000 para los jubilados y pensionados de menores ingresos. Al mantenerse fijo, sin actualización por inflación desde que fue implementado en marzo de 2024, el refuerzo acumuló 32 meses consecutivos de congelamiento y sufrió una pérdida del 70% de su capacidad de compra original.
Los números oficiales relevados a finales de octubre de 2026 exponen que el extra perdió el 70% de su valor original. En el período comprendido entre marzo de 2024 y el último registro estadístico del Indec, los precios al consumidor acumularon una suba superior al 159%.
Brecha en el haber mínimo
Para recuperar exactamente el mismo valor adquisitivo que tenía cuando se puso en marcha al inicio de la gestión, los $70.000 nominales deberían trepar hoy hasta los $231.253. Esta brecha implica que cada jubilado que percibe el haber mínimo deja de recibir $161.253 por mes debido a la falta de actualización del refuerzo.
La pérdida de participación del bono también se refleja en su peso relativo dentro del ingreso de los adultos mayores. En marzo de 2024, este concepto extra equivalía al 34,2% del total que cobraba un jubilado de la mínima. Con el incremento de la movilidad previsional correspondiente a noviembre de 2026, que elevó el haber base a $444.158,46, el bono de $70.000 pasó a representar el 13,6% del total percibido, lo que fija un ingreso bruto final de $514.158,45.
Desfasaje estructural
Si bien el haber base se actualiza de manera mensual atado a la evolución de la inflación con dos meses de rezago, la decisión de mantener el bono fijo en $70.000 implica un desfasaje estructural en la pirámide previsional. Al no acompañar la suba de los precios generales ni la de los propios haberes de base, la asistencia estatal reduce su participación relativa como componente del ingreso.
Haberes menores que la canasta básica
Como consecuencia directa de este esquema, los ingresos de la escala previsional más baja continúan operando al límite o por debajo de la Canasta Básica Total (CBT) medida por el INDEC. Los reclamos en el ámbito judicial y los informes del sector señalan que el congelamiento del bono incide en el deterioro de los ingresos de jubilados y pensionados en todo el país.
