El arquero argentino contó en una entrevista que jugó el Mundial 2026 con una fractura en el dedo anular y explicó las consecuencias de no operarse. Afirmó que tomó la decisión junto al cuerpo médico de la selección y que repetiría la elección.
El arquero de la selección argentina Emiliano «Dibu» Martínez reveló en una entrevista con Gastón y Esteban Edul en YouTube los detalles de la fractura en su dedo anular derecho que sufrió antes del Mundial 2026 y que afrontó sin someterse a una cirugía.
«Se me zafa el dedo en la final de la Europa League. Terminó el partido, todo normal, pero me dolía mucho. Cuando llego a Birmingham, voy al hospital, me muestran las imágenes y me dicen que tengo el dedo a la mitad. Ahí dije ‘no, no llego al Mundial’ y me puse a llorar», declaró Martínez.
El arquero, actualmente en Chelsea, agregó que recibió un mensaje del entrenador Lionel Scaloni: «Llegues o no llegues, yo te voy a bancar igual». Según relató, junto a Scaloni y al médico de la selección, Daniel Martínez, decidieron no operarlo.
Martínez jugó los ocho partidos de Argentina en el Mundial con un yeso de plástico y un guante especial proporcionado por su marca auspiciante. «A mí me ponen el dedo en su lugar y en los primeros días iba bien, porque los primeros dos partidos los jugaba con protección. A mí si se me zafaba de vuelta de lugar me perdía el Mundial», explicó.
El arquero también detalló las limitaciones físicas: «Yo sentía cuatro dedos, este (mueve el anular derecho) no lo sentía. ¿Ves que el hueso está acá arriba? Si yo me opero y estoy seis semanas parado, el dedo vuelve a la normalidad».
Respecto a las consecuencias a largo plazo, sostuvo: «Este queda así de por vida. Si yo le quiero pegar a alguien no puedo. No puedo meter una piña nunca. Era un riesgo. Yo jugaba con pelota de vóley y hasta antes de Suiza no podía entrenar normal».
En cuanto a su transferencia frustrada a Juventus, Martínez indicó: «El dedo estaba en su lugar, pero me hago una placa porque me pide el doctor del Aston Villa y estaba partido de vuelta a la mitad y ahí se me cayó un pase a un club por el dedo». Y añadió: «Se cayó exclusivamente por el dedo porque decían que era imposible que pueda jugar así, que necesitaba cirugía. Y al Chelsea no le importó y estoy normal».
El arquero afirmó que no se arrepiente de la decisión: «Yo hasta el día antes de Argelia me tiraba con un brazo, como un zombie. Era apoyar la mano y ver las estrellas. El dolor de esto (se agarra la mandíbula) es nada al lado de lo que pasé. Todas las noches me la pasaba llorando porque tenía el dedo como una morcilla. Mi hermano me dijo ‘no jugués con Argelia’, pero son los riesgos que tomás por la selección. Yo lo haría de vuelta».
«Gracias a Dios estuvimos así, a 13 minutos de ser campeones del mundo. ¿No lo haría de vuelta? Lo haría por más que se me haya cortado el pase a donde sea», concluyó.
