Un reporte de InSight Crime sobre 2025 indica que América Latina y el Caribe registran una tasa de homicidios de 17,6 por cada 100.000 habitantes, más del triple del promedio global. El ranking de las 50 ciudades más violentas incluye 17 mexicanas, 8 colombianas, 7 ecuatorianas y 6 brasileñas. Ninguna ciudad argentina figura en la lista; Buenos Aires registró 2,5 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Un informe de InSight Crime difundido en 2025 señala que 44 de las 50 ciudades con las tasas más altas de homicidios del mundo se encuentran en América, la mayoría en América Latina y el Caribe. El ranking fue elaborado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México.
Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la tasa mundial de homicidios intencionales se sitúa en torno a 5,2 por cada 100.000 habitantes. El reporte de InSight Crime indica que América Latina y el Caribe registran una tasa de 17,6 por cada 100.000 habitantes, más del triple del promedio global. África subsahariana también presenta niveles elevados, mientras que Europa occidental, Asia oriental y Oceanía se mantienen alrededor de 2 por cada 100.000.
El ranking de las 50 ciudades más violentas de 2025 está encabezado por Puerto Príncipe, Haití, con una tasa de 197,43 homicidios por cada 100.000 habitantes. Le siguen Babahoyo, Ecuador, con 166,02; Nelson Mandela Bay, Sudáfrica, con 119,81; Machala, Ecuador, con 116,65; Quevedo, Ecuador, con 109,01; Culiacán, México, con 103,91; y Manabí Centro, Guayaquil y Esmeraldas, todas localidades ecuatorianas, junto con Ciudad Obregón, México, que promedia 90,81.
El listado completo incluye diecisiete ciudades mexicanas, ocho colombianas, siete ecuatorianas, seis brasileñas y seis sudafricanas, además de tres estadounidenses (Nueva Orleans, Cleveland y Memphis), una de Guatemala, una de Trinidad y Tobago y la capital haitiana.
El informe atribuye la concentración de la violencia a la convergencia de economías ilícitas, especialmente el tráfico de drogas y el control de rutas, la fragmentación de organizaciones criminales que disputan territorio, la alta disponibilidad de armas de fuego, niveles persistentes de desigualdad socioeconómica y, en algunos casos, instituciones de justicia y seguridad con limitada capacidad de respuesta o capturadas por intereses criminales.
En América Latina y el Caribe, el perfil de las personas que más mueren por homicidio corresponde a hombres jóvenes de entre 15 y 29 años, de acuerdo con UNODC. Esa prevalencia está vinculada con la demografía de las bandas delictivas y el crimen organizado: los jóvenes de ese grupo etario suelen ser los principales reclutados para las primeras líneas de operaciones y también las principales víctimas en disputas territoriales.
Ninguna ciudad argentina figura en el ranking de las 50 más violentas. La Ciudad de Buenos Aires registró en 2025 una tasa de 2,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, según el Mapa del Delito de CABA. Esa cifra, la más baja desde 1995, la sitúa como la segunda capital más segura de América, solo superada por Ottawa, Canadá.
El informe sostiene que las estadísticas sirven para diseñar políticas públicas, identificar focos de riesgo, asignar recursos y medir el impacto de las intervenciones. Asimismo, plantea que la prevención y las estrategias de contención suelen ser más eficaces y legítimas que la mera represión frente a la violencia estructural y organizada, y que invertir en cohesión social, instituciones creíbles, oportunidades reales e inteligencia estratégica de largo plazo es una vía para reducir las tasas de homicidios.
El autor del informe es analista internacional especializado en Seguridad y Defensa en Estados Unidos, director del Posgrado en Seguridad en la UCC y docente de Ciencia Política en la Universidad Siglo 21.
