La alianza que gobierna Santa Fe logró la media sanción de la ley de seguridad, pero el proceso de negociación dejó diferencias entre la UCR y el Partido Socialista. Dirigentes de ambos sectores expusieron sus posiciones sobre el proyecto y el futuro de la coalición.
La alianza Unidos para Cambiar Santa Fe, integrada por la UCR, el Partido Socialista (PS), el PRO y otras fuerzas, obtuvo la media sanción de la nueva ley de seguridad en la Cámara de Diputados de Santa Fe. Durante la negociación, se registraron diferencias entre los socios de la coalición.
Un integrante de la mesa chica del gobernador Maximiliano Pullaro afirmó: “El gobierno quedó molesto. Se consumaron muchas cosas que sospechábamos”. Y agregó: “El socialismo se le paró de manos al gobierno en un tema en el que no podemos retroceder”.
Las tensiones entre radicales y socialistas, según dirigentes de ambos partidos, tienen origen en diferencias ideológicas y en los roles que cada fuerza ocupa: la UCR gobierna la provincia y el PS controla la Cámara de Diputados.
Un integrante de la primera línea del gabinete provincial sostuvo: “El proyecto que se votó es el del gobierno. El socialismo dice que lo modificó y no es cierto. Lo único que se sacó fue la intervención territorial ampliada. Y no es un triunfo del gobernador, es lo que se está necesitando para seguir avanzando. Las organizaciones están más vivas de lo que creemos”.
Desde el socialismo, un dirigente afirmó: “El proyecto salió con muchas modificaciones. Era lo que iba a ocurrir, pero con un desgaste público hacia nosotros. En el medio jugaron a quebrarnos y no lo lograron”.
En el PS también señalaron que el gobierno tiene “una naturaleza hegemonista” y que “quieren una coalición de empleados y nosotros no. Aliados o nada”.
Las diferencias se remontan al antiguo Frente Progresista, que era conducido por el socialismo. En ese sentido, desde el PS argumentaron: “Nosotros jamás jugamos a extinguir a la UCR”. La Casa Gris respondió: “Cuando ellos conducían te partían. Maxi podría hacerlo y no lo hace. Lo que no está dispuesto es a cogobernar la política de seguridad con gente que habla desde la comodidad del escritorio”.
En la misma semana, Pullaro mencionó la posibilidad de que La Libertad Avanza (LLA) se sume a Unidos. Según dirigentes socialistas, LLA representa una línea roja para el partido. A nivel nacional, el PS es opositor al gobierno de Javier Milei.
En el socialismo evaluaron que, si no se conforma un tercer espacio competitivo, existe un plan B: sumarse a un frente anti-Milei que reúna al peronismo con exsocios de Cambiemos, como la Coalición Cívica (CC) y el radicalismo de Martín Lousteau.
En Santa Fe, una hipótesis que circula entre dirigentes es que Pullaro y la Casa Rosada acuerden un pacto de no agresión, sin formar una alianza. Ese pacto supondría que los libertarios presenten un candidato testimonial y que Milei no haga campaña en la provincia. A cambio, el sector de Unidos que participe del acuerdo podría apoyar algunas iniciativas del gobierno nacional en el Congreso.
Consultados sobre una posible ruptura de Unidos, ni en el radicalismo ni en el socialismo consideraron ese escenario. La UCR perdería el respaldo de una coalición amplia y el PS arriesgaría el poder y la influencia que conserva dentro del oficialismo provincial. No obstante, ambos sectores coincidieron en que en 2027 habrá competencia electoral y que el voto popular definirá el peso de cada socio.
En el socialismo mencionaron que podrían tener un nombre para competir con Pullaro por la Gobernación. Una interna les permitiría disputar la conducción sin romper Unidos.
