La industria del turismo se adapta a nuevas demandas y comportamientos de los viajeros, en un contexto de precios más elevados y una mayor digitalización.
La pandemia de Covid-19 generó cambios significativos en los hábitos y expectativas de los viajeros. Durante 2022, se observó una fuerte reactivación del sector, con aeropuertos congestionados y un aumento notable en las búsquedas online relacionadas con viajes.
Este fenómeno, denominado por algunos medios como «turismo de venganza», reflejó un deseo de recuperar experiencias postergadas. Si bien la Organización Mundial de la Salud declaró el fin de la emergencia sanitaria en mayo de 2022, los costos de viajar son, en promedio, un 20% más altos que antes de la pandemia.
La digitalización se consolidó, simplificando trámites con el uso de dispositivos móviles. Además, modalidades como el trabajo remoto facilitaron la combinación de viajes de placer y laborales.
Las encuestas actuales indican que los viajeros priorizan la flexibilidad para cancelar o reprogramar, una mayor sustentabilidad, experiencias más relajadas y destinos donde la naturaleza sea protagonista. Frente a esta nueva demanda, el sector turístico se encuentra en un proceso de reinvención para adaptarse a las necesidades emergentes.
