El encuentro de Copa Libertadores se presenta como una instancia de evaluación para el equipo dirigido por Jorge Almirón, tras un rendimiento irregular.
Jorge Almirón aún no logra consolidar un esquema definido en Rosario Central. El equipo ha mostrado falta de solidez e imprevisibilidad en su juego, con errores que se repiten en todas las líneas. Si bien el talento individual de figuras como Ángel Di María o Jaminton Campaz ha permitido sumar triunfos, son escasos los partidos donde se destaca un planteamiento colectivo claro.
La salida de Hernán Crespo y la apuesta por Almirón tenían como objetivo competir en la Copa Libertadores. En este contexto, el partido del miércoles se convierte en un momento crucial para analizar el rendimiento y los resultados del equipo. Hasta el momento, el balance del cambio técnico arroja más aspectos negativos que positivos.
La institución tiene una tradición de basar sus éxitos en jugadores formados en el club, a quienes se les podría otorgar más minutos en un proceso de reconstrucción. El encuentro ante Libertad podría servir como un punto de inflexión para definir el rumbo del equipo de cara al futuro.
