Una especialista en diabetología detalla cómo el consumo excesivo de productos ultraprocesados puede favorecer el aumento de peso, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2, y brinda recomendaciones para una alimentación más saludable.
El azúcar y las harinas refinadas están presentes en una amplia gama de productos de consumo diario, desde galletitas y yogures hasta panificados industriales y aderezos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar los azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica diaria.
La Dra. Susana Fuentes (M.N. 92.619), especialista en clínica médica y diabetología, explicó que el problema surge cuando estos productos se convierten en la base de la alimentación, desplazando opciones con más fibra y mejor calidad nutricional. «Ahí es donde se empieza a armar un escenario favorable para el aumento de peso, la resistencia a la insulina y, con el tiempo, la diabetes tipo 2», señaló.
La experta detalló que los azúcares agregados y las harinas refinadas se absorben rápidamente, provocando picos de glucosa en sangre y una mayor liberación de insulina. La repetición constante de este mecanismo puede derivar en resistencia a la insulina. «Desde afuera, muchas veces se traduce en señales que se confunden con algo ‘normal’: hambre poco tiempo después de comer, antojos frecuentes, cansancio o acumulación de grasa abdominal», indicó.
Fuentes remarcó la importancia de diferenciar los hidratos de carbono. «No es lo mismo comer legumbres, avena, frutas enteras o pan integral que basar la alimentación en panificados industriales, galletitas o bebidas azucaradas». La diferencia radica en la velocidad de absorción, el contenido de fibra y el efecto sobre la glucemia. Los alimentos integrales y menos procesados se absorben más lentamente, aportan mayor saciedad y ayudan a evitar picos bruscos de azúcar en sangre.
Como estrategias prácticas, la médica sugirió revisar la frecuencia de consumo de productos ultraprocesados y comenzar a reemplazarlos. Algunas alternativas son: optar por agua o infusiones sin azúcar en lugar de bebidas azucaradas, elegir avena en vez de cereales de desayuno dulces, preferir opciones integrales sobre panificados industriales y seleccionar frutas o frutos secos como colación. «Armar comidas más completas, con proteínas, fibra y grasas de buena calidad, mejora la saciedad y reduce la chance de picoteo», añadió.
Finalmente, la Dra. Fuentes destacó que la prevención de la diabetes y los problemas metabólicos comienza con los hábitos alimentarios sostenidos a lo largo del tiempo, priorizando alimentos reales y con fibra.
