Mathieu Jaumainson y Agathe Belot, arquitectos belga y francesa, recorrieron la ciudad durante su viaje por Sudamérica. Publicaron una serie de fotografías que resaltan la mezcla de estilos arquitectónicos y la fuerte conexión con el río Paraná.
Una pareja de arquitectos europeos visitó Rosario como parte de un viaje de más de tres años por el mundo, dedicado a registrar arquitectura. Mathieu Jaumainson, belga, y Agathe Belot, francesa, llegaron a la ciudad con referencias limitadas y se llevaron una grata sorpresa tras recorrerla a pie.
«Para nosotros la arquitectura es una forma de entender los lugares. Tiene una capa histórica, pero también social y cultural. Siempre dice algo de dónde estamos», explicó Mathieu en diálogo con La Capital. Antes de llegar, tras una espera de dos meses en Buenos Aires, investigaron destinos y encontraron en Rosario un panorama «muy interesante: una arquitectura muy ecléctica. De distintas épocas, con influencias europeas, pero también moderna y contemporánea».
Su método de exploración es simple: caminar, observar, dibujar y fotografiar, sin tours guiados. En Rosario, esta práctica les permitió captar una síntesis urbana inesperada. «Nos sorprendió mucho la identidad que tiene. Es una gran ciudad, pero al mismo tiempo tiene algo muy propio. Íbamos de una arquitectura a otra y cada una decía algo distinto», detallaron.
En sus registros fotográficos, que luego compartieron en redes sociales, se pueden ver desde edificios de estilo clasicista, herencia de la inmigración europea, hasta construcciones modernas del siglo XX y desarrollos contemporáneos, todo en pocas cuadras. «Esa mezcla es muy fuerte. Hay una diversidad arquitectónica muy clara, muy visible», remarcaron.
Entre los puntos que fotografiaron se encuentran el Palacio Remonda Monserrat, El Jardín de los Niños en el parque Independencia, el ex Banco de Londres, La Favorita, el Edificio Altamira, la Casa Fracassi, el Distrito Sur, el parque de España y el Club Gimnasia y Esgrima de Rosario.
Un aspecto que destacaron especialmente fue la relación de la ciudad con el río Paraná. «Para nosotros, como europeos, eso es muy llamativo. En Buenos Aires no se siente tanto esa conexión con el agua. En cambio, en Rosario es muy presente. Se vive. Se camina. Se disfruta», señaló Mathieu. Esta conexión ha sido un eje organizador del desarrollo urbano rosarino desde el siglo XIX.
El proyecto de los arquitectos no busca ser un catálogo exhaustivo, sino capturar lo que les llama la atención durante sus caminatas. «Publicamos lo que vemos mientras caminamos. No es un registro completo, sino una selección de lo que nos impacta», aclararon.
Finalmente, resumieron su experiencia: «Nos encantó la onda de la ciudad. La diversidad, la identidad, la relación con el río. Fue una sorpresa muy linda». Las imágenes, publicadas en Instagram, han circulado ampliamente, poniendo el foco en el patrimonio construido y la identidad arquitectónica de Rosario.
