El presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe, Ricardo Argenti, alertó sobre la crítica situación en los departamentos del norte provincial, con más de 700.000 cabezas de ganado comprometidas y un millón de hectáreas bajo el agua. Reclamó obras de escurrimiento y planificación hídrica.
Las recientes lluvias en el norte de Santa Fe generaron una situación crítica para el sector agropecuario. El presidente de la Sociedad Rural en la capital provincial, Ricardo Argenti, calificó el escenario como una «catástrofe hídrica importante» y señaló que los productores aún no pueden calcular con precisión las pérdidas económicas.
En declaraciones a LT8, Argenti indicó que hay «700.000 cabezas comprometidas» y se habla de «un millón de hectáreas bajo el agua». De los tres departamentos del norte, «Vera es el más complicado», afirmó.
El dirigente rural explicó que los productores no tienen más opción que sacar a los animales de los campos anegados, pero las condiciones actuales dificultan el traslado. «En ciertos canales hay que obligar a la hacienda a cruzar a nado, algunas vacas no se animan y otras se ahogan», detalló.
Argenti advirtió que se esperan más lluvias debido al fenómeno El Niño, lo que agrava la situación con el río Salado ya saturado. «Toda esa agua se viene para esos campos», dijo en referencia a los departamentos 9 de Julio y General Obligado.
El productor remarcó que la reubicación del ganado en medio de las inundaciones provoca «enfermedades, atrasos en la parición de las vacas y retrasos en el engorde» para la venta. «Un animal con ese grado de estrés apenas logra morder algo de pasto», señaló.
Respecto a las causas, Argenti consideró que el principal problema es la «falta de planificación de escurrimiento del agua» de lluvia. «Cuando caen tantos milímetros juntos, es imposible que los campos no se inunden. Lo importante es que exista la canalización para que esa agua se pueda escurrir con rapidez», afirmó.
El dirigente se mostró disconforme con la política de obras públicas preventivas: «Estos trabajos se tienen que hacer en época de sequía, no cuando el agua está encima. Tuvimos tres años de sequía y no hicimos nada». Sostuvo que las inundaciones no son culpa de este gobierno sino de «20 años de falta de planificación concreta».
Finalmente, aclaró que es «imposible» calcular el perjuicio económico en este momento porque todavía no se sabe cuántos animales se perdieron. «Esperemos que se pueda salvar la mayoría. Si no, sería un desastre espantoso», concluyó.
