El doctor en Ciencia Política Amancio Vázquez analiza cómo el pensamiento crítico, pilar de la democracia y la ciencia, enfrenta amenazas externas e internas en la sociedad actual.
En línea con lo que denomina análisis epistemológico de los fenómenos sociales, el doctor en Ciencia Política y profesor titular de Epistemología en la UNR, Amancio Vázquez, aborda en este artículo el estado actual del pensamiento crítico, al que considera uno de los hitos más relevantes en la historia del pensamiento moderno.
Según Vázquez, la capacidad de formular ideas y someterlas inmediatamente a cuestionamiento representa una revolución conceptual comparable al dominio del fuego o la invención de la rueda. Cita al epistemólogo Karl Popper, quien señaló que el pensamiento crítico comenzó a gestarse cuando un jefe primitivo enunció una explicación y se dispuso a ponerla a prueba, habilitando a su comunidad a hacer lo mismo. Este gesto voluntario de autocrítica rompió con esquemas mentales profundos y estableció que la legitimidad del conocimiento no dependiera solo de la autoridad o la tradición, sino de su valor intrínseco.
De esta revolución surgen dos consecuencias principales: un conocimiento de mayor calidad y la posibilidad de pensar más allá de las imposiciones del poder o la costumbre. Excelencia epistemológica y libertad se convierten en pilares de la civilización occidental, dando lugar a la filosofía, la ciencia, la democracia, el pensamiento libre y los derechos humanos.
El autor señala que el pensamiento crítico trasciende el ámbito científico y se aplica al saber cotidiano, marcando la diferencia entre una relación pasiva o activa frente a la realidad. Sin embargo, advierte que esta elección no es segura ni obvia: está amenazada tanto por imposiciones externas (sociopolíticas) como internas, derivadas de la dificultad para romper con prenociones arraigadas. Estas amenazas se ocultan y naturalizan en sistemas de vida presentados como los únicos posibles.
Vázquez identifica cuatro características determinantes del pensamiento crítico: 1) conocer el tema en profundidad; 2) fundamentar los argumentos; 3) desenmascarar intereses ocultos; y 4) tener valentía para enfrentar imposiciones. La crítica, concluye, supone una lucha constante que requiere tanto capacidad intelectual como coraje.
