Las estaciones de Sauce Viejo y Ceres redujeron funciones tras los 140 despidos en el SMN, afectando servicios clave para la aeronavegación, el agro y los alertas meteorológicos.
Las estaciones meteorológicas de Sauce Viejo y Ceres, en la provincia de Santa Fe, operan al límite tras los 140 despidos ejecutados por el gobierno nacional a mediados de abril. Ambas instalaciones debieron recortar funciones, lo que repercute en servicios que hasta hace dos semanas se brindaban con normalidad.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) atraviesa una situación frágil luego de la nueva tanda de cesantías, que afectó a alrededor de 50 estaciones en todo el país, incluidas las de Ushuaia y La Quiaca. En Santa Fe, el organismo cuenta con siete estaciones: Rosario, Sauce Viejo/Santa Fe, Venado Tuerto, Rafaela, Ceres, Sunchales y Reconquista.
En Ceres, de seis observadores meteorológicos que había hasta abril, dos fueron despedidos, lo que ya resintió la operatoria normal. En Sauce Viejo, la pérdida de un observador redujo el equipo a cinco personas, lo que obligó a suspender la recolección de datos nocturnos. Esto afecta especialmente a los vuelos sanitarios, que requieren información meteorológica permanente para planificar sus viajes.
Además de los pronósticos para la ciudadanía, el SMN colabora con el Sistema de Alerta Temprana (SAT) para emitir advertencias ante tormentas o vientos intensos. También genera estadísticas climáticas útiles para la construcción, infraestructura y actividades agropecuarias. En abril, el trabajo del organismo fue clave durante el temporal que afectó al norte santafesino, con acumulados de hasta 250 milímetros.
Distintos gobiernos nacionales estimaron que el SMN necesita un piso de 1200 personas para funcionar correctamente. Para fin de año, la planta quedaría en unas 600 personas, con trabajadores sobrexigidos que cubren el doble de horas. Los pronósticos se elaboran para zonas cada vez más grandes y los alertas de último momento no pueden abordarse con la urgencia necesaria.
Las estaciones deben registrar datos los 365 días del año, las 24 horas, cada hora. Menos observaciones derivan en peores representaciones atmosféricas y, en consecuencia, pronósticos de menor calidad. Además, servicios como los reportes agropecuarios o los oficios para seguros, que hoy se envían en una semana, podrían demorar hasta dos años con los recortes proyectados.
