El entrenador asumió en un momento crítico y, tras una dura derrota en el clásico, encadenó una racha positiva que alejó al equipo de los últimos puestos.
El ciclo de la dupla Orsi-Gómez en Newell’s no fue lo que esperaba la dirigencia que encabeza Ignacio Boero. Un pésimo arranque de temporada, apenas dos puntos de 18 posibles, provocó un cambio de timón en medio de la tormenta. Lucas Bernardi fue el bombero elegido para dirigir un partido antes del arribo de Frank Kudelka.
El entrenador agarró un fierro caliente y debutó en el clásico ante Rosario Central, con derrota 2-0 pese a un primer tiempo aceptable. Luego empató con Platense en el Coloso. La peor jornada llegó en el duelo con Lanús: Newell’s cayó por un inapelable 5-0. Kudelka dijo entonces: “Mago no soy, el alma por la camiseta hay que ponerla en cada partido. Debemos saber el lugar en el que estamos. Es una ardua tarea si es que llegamos al final del torneo. Hay que reestructurar y competir, pero no de esta manera”.
El discurso caló hondo. Newell’s estaba último en la tabla general, pero la reacción llegó en el Parque ante Gimnasia de Mendoza: victoria 1-0 con gol de Walter Mazzanti, el primer triunfo del año. Sin embargo, la eliminación en la Copa Argentina ante Midland volvió a generar críticas. Kudelka confió en sus jugadores e introdujo cambios: Reinatti reemplazó a Barlasina en el arco. El equipo ganó 3-1 en Santiago del Estero frente a Central Córdoba y luego empató sin goles con San Lorenzo en el Coloso.
De nueve puntos posibles, sumó siete. Luego llegó el triunfo 3-2 en el clásico ante Unión en el 15 de Abril, y el último partido fue un empate 1-1 con Instituto en el Coloso, con el gol del Color Ramírez en su segunda pelota tocada. Newell’s suma una racha positiva y se aleja de los puestos de abajo. Resta un partido antes del receso: el lunes enfrenta a Vélez, líder de su grupo, en la fecha postergada.
