Desde el Etur calculan que unos 31 mil visitantes llegaron a la ciudad a tomar un descanso. El impacto económico fue de $2.500 millones.
El pasado fin de semana largo, Rosario volvió a ser el centro de atención de quienes decidieron tomar un descanso de tres días. De acuerdo a un balance del municipio, la ocupación hotelera promedio fue del 70% y el impacto económico de esas mini vacaciones alcanzó los 2.500 millones de pesos.
Como sucedió con el feriado de Semana Santa, la ciudad volvió a tener un fin de semana con muy buena ocupación y una gran cantidad de visitantes. Los datos relevados por el Ente Turístico Rosario (ETUR) estimaron un total de 31.474 visitantes y un impacto económico de $2.504.958.000, cifra que refleja el dinamismo de toda la cadena de valor turística: alojamiento, gastronomía, transporte y comercio.
Los alojamientos de todas las categorías fueron los más beneficiados por la llegada de turistas. La ocupación de los hoteles cinco estrellas llegó al 71%, hoteles tres estrellas al 75%, apart hoteles al 79%, hoteles cuatro estrellas al 62% y alojamientos turísticos temporarios al 60%. La estadía promedio fue de dos noches, con una presencia destacada de visitantes provenientes de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Se registró también un flujo significativo de excursionistas llegados desde localidades del interior de la provincia.
Lo que distingue a este fin de semana largo, de acuerdo al informe, es que el movimiento turístico se sostuvo sobre la propia identidad de la ciudad, sin grandes espectáculos de masiva convocatoria. Rosario convocó por su gastronomía, su costanera, su arquitectura y una intensa cartelera cultural que incluyó teatro en múltiples salas —con funciones en el Teatro Broadway, el Teatro Astengo y Plataforma Lavardén, entre otros espacios—, además del primer Torneo Provincial de Pádel y propuestas para todas las edades.
De esta manera, mientras se viene un mayo con importantes shows y propuestas, la ciudad sigue mostrando versatilidad en un contexto muy adverso para la industria del turismo. Este resultado consolida una tendencia que Rosario viene profundizando: la capacidad de atraer visitantes de manera sostenida, más allá de los picos generados por eventos puntuales, en base a una oferta urbana, cultural y gastronómica que opera como destino en sí mismo.
