En el último año, el grupo Madre Teresa Lourdes logró que 14 personas en situación de calle consiguieran trabajo y vivienda, a través del arte como herramienta de inclusión social.
En el último año, el grupo Madre Teresa Lourdes, surgido durante la pandemia en la parroquia de Mendoza y Santiago, logró sacar a 14 jóvenes de la situación de calle, quienes hoy tienen trabajo y viven en una pensión. Bajo la consigna “La calle no me define”, encontraron en el arte una vía de promoción social y humana.
“No imaginábamos que gente como nosotros pudiéramos hacer algo así”, comentan los integrantes mientras señalan sus obras exhibidas en el box Arte en Tránsito, ubicado en Ovidio Lagos 800, una iniciativa de una constructora local.
Los trabajos del grupo ya fueron expuestos en los Museos Castagnino y Macro, en la feria BADA de Capital Federal, en los Centros de Distrito, en Casa de Santa Fe y, el 17 de mayo, en un homenaje al artista Gyula Kosice en el Complejo Astronómico Municipal, en el marco del Día Internacional de los Museos.
El proyecto nació en 2023, cuando el grupo visitó el Museo Castagnino. Allí, coordinados por José Castagnino (Fundación Museo Castagnino) y Mariana Mena (junto a Daniela Famea del grupo Lourdes), comenzaron a participar en talleres inspirados en las muestras. “El arte nos saca del foco de estar pensando qué hacer en el día”, aseguran.
La primera experiencia fue con arte abstracto, que dio lugar a doce láminas impresas por el museo como street art, con mensajes colocados en distintos puntos de la ciudad. Luego, esas láminas fueron instaladas sobre puertas en diferentes sitios, “evocando a las puertas que se cierran y te dejan en situación de calle”, explica José Castagnino.
José destaca el poder del arte para abordar temas complejos y generar procesos que van desde la idea hasta lo concreto. “Ellos desarrollan una idea, que pasa por distintos procesos y se plasma en cosas concretas”, señala. Y agrega que el orgullo de ver sus obras en la vidriera de Arte en Tránsito les permite sentir que “salieron del infierno mediante un proceso que luego pueden extrapolar a lo laboral, a las relaciones humanas, al mundo interior”.
Hernán, que lleva tres años en el grupo, cuenta: “Fuimos a ver la muestra de Berni, conocimos mucho sobre él, como Juanito Laguna, y sentimos que nos representaba. Se nos ocurrió hacer estos hombrecitos acostados durmiendo, los pintamos y los recubrimos con acrílico”. Iván, uno de los más nuevos, destaca el compañerismo: “Compartiendo con los chicos, haciendo las obras, acá se aprenden muchas cosas”. Fabián, con seis meses en el grupo, dice: “No imaginaba que gente así como yo, de la calle, podía hacer algo tan lindo”. Edgardo, también nuevo, resalta la “contención, amor, que no se suele encontrar por las diferencias sociales, pero las cosas se pueden lograr en unidad”.
Actualmente, el grupo trabaja en torno a la figura de Kosice y su ciudad utópica. “Proponía una ciudad sin discriminación, con las mismas oportunidades, no estar solos, poder compartir la vida con alguien más allá del hambre y del frío”, enumeran. “El gran enemigo es el vacío de sentido, de tiempo y esperanza”, agrega José, y recuerda que se reúnen en el Acopio Municipal (Montevideo 2880, de 8 a 14) para charlar sobre estos temas.
El grupo tiene presencia en Instagram, donde muestran sus obras. “Somos 25, siempre se renueva. Queremos decir a quienes nos discriminan que también podemos hacer arte, estudiar”, afirman. En Lourdes cuentan con contención, desayuno, talleres (incluyendo uno de Inteligencia Artificial con la Universidad Nacional de Rosario) y asistencia médica, psicológica y legal.
Mariana Mena define al grupo como “una familia grande” y destaca la articulación con la municipalidad, la provincia, los museos y el sector privado. Julia Chirife, de Pascual Construcciones, explica que la empresa cede los cercos y el box vidriera de sus terrenos para que los artistas exhiban sus obras hasta que se construyan los edificios.
