Un convoy de 12 barcazas empujado por el remolcador HB Perseus impactó contra el buque químico Ginga Bobcat, fondeado en la Rada Rosario Norte. El siniestro ocurrió el domingo cerca de las 17, frente a la costa central de Rosario.
El choque de embarcaciones ocurrido el domingo en la ribera central de Rosario se debió a una secuencia técnica que se volvió crítica en pocos segundos, según la reconstrucción preliminar de especialistas en navegación. El convoy de 12 barcazas empujado por el remolcador boliviano HB Perseus redujo potencia para ceder el paso a otro buque de ultramar, perdió parte de su capacidad de gobierno y quedó a merced de la corriente del Paraná, que lo desplazó hasta impactar contra el buque químico Ginga Bobcat, fondeado en la Rada Rosario Norte.
El siniestro ocurrió cerca de las 17, a la altura de calle Corrientes, frente al Centro Municipal de Distrito Centro. El convoy de barcazas navegaba aguas abajo luego de franquear el puente Rosario-Victoria. El remolcador HB Perseus empujaba 12 barcazas cargadas con mineral de hierro y tenía como destino San Nicolás.
El capitán de Marina Mercante, Juan Kalfayan, explicó que navegar río abajo resulta más complejo porque la corriente empuja constantemente a las embarcaciones. En ese contexto, el capitán del convoy habría coordinado por radio con el práctico de otro buque que también descendía por el canal una maniobra de cesión de paso. Para permitir el sobrepaso seguro de esa tercera embarcación, el remolcador redujo momentáneamente la potencia de máquinas.
Esa baja de velocidad habría sido el punto crítico. Al perder empuje, el convoy quedó con menor capacidad de gobierno y la corriente empezó a desplazar las barcazas hacia el centro del canal, hasta llevarlas contra el Ginga Bobcat. “El barco no se quedó sin gobierno totalmente, pero sí con poco gobierno. Ahí empieza a actuar con fuerza la corriente y ya no logra recuperar el rumbo a tiempo”, afirmó Kalfayan.
El Ginga Bobcat estaba correctamente fondeado en la Rada Rosario Norte, un área habilitada para el fondeo de embarcaciones. Kalfayan sostuvo que las imágenes permiten advertir la cadena del ancla. Además, indicó que en ese sector el ancho de la vía navegable permite normalmente el cruce y franqueo seguro de embarcaciones.
Tras el impacto, parte del tren de barcazas se desprendió. Kalfayan explicó que las barcazas estaban unidas mediante lingas de acero, y que al impactar contra un objeto fijo esas uniones pueden cortarse. Ninguna de las unidades se hundió, no hubo pérdida de carga, no se registraron heridos ni derrames de hidrocarburos.
El Ginga Bobcat advirtió la aproximación del convoy y tocó su bocina para intentar que el remolcador lo eludiera, pero la maniobra no alcanzó para evitar el impacto. Las comunicaciones radiales están grabadas y monitoreadas por la Prefectura Naval Argentina.
El accidente ocurrió frente a la zona de calle Corrientes, un sector transitado de la ribera rosarina. Kalfayan consideró que el desenlace pudo haber sido más grave, pero no hubo víctimas, derrames ni afectación severa para la navegación. “Fue una desgracia con suerte”, resumió.
