El ex Beatle presentó su vigésimo álbum de estudio, producido junto a Andrew Watt, donde repasa recuerdos familiares, amistades y los primeros años de giras.
Paul McCartney lanzó su nuevo álbum de estudio, titulado The Boys of Dungeon Lane, producido junto a Andrew Watt. El disco aborda la juventud del músico en Liverpool, incluyendo recuerdos familiares, amistades y los primeros años de giras con The Beatles.
El álbum, a sus 83 años, presenta una voz que mantiene un tono juvenil, con una gravedad que se acentúa en las baladas. Watt buscó un equilibrio entre el formato singer-songwriter y una experimentación sonora, recuperando el espíritu melódico del rock de los años 70, con ecos de discos como Ram y Flaming Pie.
La apertura del disco es con «As You Lie There», una pieza de folk progresivo con un estribillo que recuerda al sonido de Wings. En la canción, McCartney recuerda a una vecina de su infancia y plantea la pregunta: «¿Alguna vez piensas en mí?», que se repite a lo largo del álbum como un interrogante sobre la memoria y el paso del tiempo.
En canciones como «Lost Horizon» y «Days We Left Behind», McCartney revive escenas de su adolescencia junto a John Lennon, con bares llenos de humo, guitarras baratas y sueños de rock & roll. En «Salesman Saint», homenajea a sus padres y a las dificultades de la posguerra británica a través de un vals en tono menor, donde toca la trompeta.
El álbum incluye momentos cotidianos convertidos en recuerdos, como viajes haciendo dedo con George Harrison en «Down South» y evocaciones de su relación con Linda McCartney en «We Two», una balada despojada que remite al espíritu de «Two of Us».
Uno de los puntos destacados es «Home to Us», un homenaje a Liverpool en el que McCartney comparte voces con Ringo Starr. Según la presentación del disco, es la primera vez que ambos intercambian estrofas principales en una canción.
The Boys of Dungeon Lane se presenta como uno de los trabajos más personales de McCartney en décadas, con melodías inmediatas y una mirada sobre su pasado.
