El docente y diseñador de vestuario rosarino, con casi tres décadas de trayectoria, dialogó sobre su formación, su relación con la plástica escénica y su concepto del éxito.
Miguel Passarini
Ramiro Sorrequieta (Rosario, 1979) es docente de la Escuela Provincial de Teatro Ambrosio Morante, donde forma parte del Departamento de Producción Experimental en el área vestuario. Trabaja como diseñador y asesor de vestuario desde hace casi tres décadas.
Se capacitó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires, en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con maestros locales. En el ámbito docente, dicta cursos de vestuario teatral, plástica escénica, maquillaje y caracterización teatral. En 2007 abrió su propio Estudio de Maquillaje. Se desempeñó como vestuarista y caracterizador en más de cien puestas de teatro y ópera, además de trabajos para cine y televisión.
En la entrevista, Sorrequieta afirmó: “Si hago como una especie de flashback desde mi infancia hasta el presente, donde había mucho consumo del teatro y del arte escénico y del cine, pero más que nada del teatro, siempre había en esos tiempos algo que me interesaba, que tenía que ver con la construcción visual, con la construcción plástica y sobre todo con el detrás de escena”.
Respecto de su formación, sostuvo: “Arranqué, tras la Escuela de Teatro en Rosario, por la UBA donde me encuentro con una gran referente que fue mi primera maestra de caracterización, Marisa del Lago, donde empiezo a encontrar como un universo absoluto y mágico desde un lugar vinculado con lo técnico. Al año siguiente entré al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires, donde tuve también una formación formal y académica”.
Agregó: “Hay un universo que tiene que ver con el momento de la praxis. Alguien que me marcó en ese sentido es Chiqui González, también Dante Taparelli, dos grandes artistas a los que, indirectamente, también considero mis maestros”.
Consultado sobre el éxito, declaró: “Para mí el éxito es el placer. Y hablo del placer en todo sentido. En este caso estamos hablando de mi trabajo, y si lo relaciono con eso, a mí el trabajo me da mucho placer: cuando hay algo que me resulta muy placentero, me resulta exitoso. Tengo la suerte de poder elegir a qué dedicarme, qué hacer con mi trabajo, y que eso funcione y que suceda la magia, y poder vivir de eso. Todo eso junto ya de por sí es un éxito, sin lugar a dudas”.
