Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la provincia contabilizó 506.100 trabajadores en el sector privado formal en abril de 2026, lo que implica una caída de 3.800 puestos respecto a marzo y una pérdida acumulada de 5.700 empleos en el primer cuatrimestre.
El mercado laboral en Santa Fe registró una disminución de los puestos de trabajo registrados en el sector privado formal, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En abril de 2026, la provincia contabilizó 506.100 trabajadores, una caída de 3.800 puestos en comparación con marzo, cuando se registraron 509.900 empleos.
Con esta baja, Santa Fe acumula una pérdida de 5.700 empleos privados formales en los primeros cuatro meses del año. El stock actual se ubica 17.600 puestos por debajo del nivel registrado en diciembre de 2023, al inicio de la actual gestión nacional.
A nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que durante el primer trimestre de 2026 los puestos de trabajo asalariado registrado cayeron un 1,1% interanual, mientras que el empleo informal aumentó un 3,4% en el mismo período. Las horas trabajadas en empleos formales disminuyeron un 2,9%, mientras que las correspondientes a trabajadores no registrados crecieron un 3%.
En total, los puestos de trabajo alcanzaron los 22,885 millones, con un aumento del 0,9% frente al primer trimestre de 2025. El crecimiento estuvo explicado principalmente por el empleo no asalariado, que avanzó un 2,5%, mientras que los puestos asalariados crecieron un 0,4%.
En Santa Fe, el Gobierno provincial informó que durante el primer trimestre de 2026 las empresas beneficiadas por incentivos fiscales incorporaron 8.585 trabajadores. Sin embargo, ese número no se refleja en el stock de empleo privado registrado medido por el SIPA, que mostró una caída en el mismo período.
El INDEC también informó que la utilización de la capacidad instalada de la industria manufacturera fue del 58,4% en mayo de 2026, por debajo del 58,9% registrado un año antes. Los sectores más afectados fueron la industria metalmecánica, la automotriz y los productos textiles. En contraste, los mayores niveles de utilización se registraron en refinación de petróleo, industrias metálicas básicas, papel y cartón, químicos y alimentos y bebidas.
