El cansancio persistente se presenta como un síntoma frecuente en la vida actual. Especialistas en salud describen mecanismos para identificar sus causas y adoptar hábitos que contribuyan a recuperar energía.
El cansancio constante se ha convertido en un motivo de consulta frecuente. Según la médica Armengol, el organismo humano no está preparado para el estrés diario sostenido. “Está preparado para que sea momentáneo, para que tenga principio y fin, cuando es constante, nos obliga a una carga de energía tremenda”, afirmó.
La especialista señaló que generar nuevos hábitos saludables permite “recuperar esos momentos de calma”. En ese sentido, explicó que “el autocuidado inicia con el autoconocimiento” y que “cada persona tiene que conocer su cuerpo de forma consciente”. Recomendó hacer una pausa para evaluar la alimentación, la actividad física y el tiempo dedicado a actividades placenteras.
Armengol indicó que modificar hábitos de manera progresiva produce beneficios visibles. “Si se detectan esos hábitos y se modifican algunos, de a poco, los beneficios se van viendo”, sostuvo. Sugirió proponerse metas cortas y alcanzables, como caminar dos o tres veces por semana, y destacó que “los objetivos deben ser posibles, no ambiciosos”.
La falta de energía se manifiesta a través de señales como insomnio, ansiedad, dolor de cabeza, malestar gastrointestinal y agotamiento físico y mental. Armengol ejemplificó: “todo agobia, hasta sacar al perro”. También mencionó que la preferencia por quedarse en casa en lugar de socializar puede convertirse en una rutina que afecta la energía.
La especialista subrayó la importancia de la actividad física regular, la hidratación y el descanso de calidad. “Los músculos son el órgano de la longevidad”, afirmó. En cuanto a la alimentación, señaló que “el sobrepeso y la obesidad están en alza en la Argentina” y que “el delivery es un peligro para nuestra salud”.
Respecto a los suplementos dietarios, Armengol mencionó un estudio realizado en Argentina que incluyó a 601 personas adultas sanas de entre 18 y 50 años. Los resultados indicaron que casi 9 de cada 10 participantes se despertaron sintiéndose más descansadas y 8 de cada 10 lograron dormirse más rápido y dormir mejor. La especialista recomendó consultar a un profesional de la salud ante cualquier duda.
