La presencia de estorninos en Rosario aumenta desde principios del siglo XXI. Especialistas consultados señalaron que la especie, originaria de Euroasia y el norte de África, se adaptó al Litoral y su población crece de forma sostenida, aunque aún no genera los conflictos observados en Rafaela.
La ciudad de Rafaela registró en las últimas semanas una presencia masiva de estorninos, especie que también habita en Rosario y cuya población se incrementa desde hace más de dos décadas, según señalaron especialistas consultados por La Capital.
El estornino es un ave originaria de Euroasia y el norte de África. Se caracteriza por su plumaje negro intenso, pico y patas amarillas en verano, y reflejos blancos en invierno. Tiene capacidad de imitar la vocalización de otras aves, lo que lo distingue de otras especies.
Fue introducido en Argentina como mascota hace aproximadamente 50 años. Hacia fines de la década de 1980, ya era común en plazas y parques de Buenos Aires. Con el tiempo, migró hacia el norte en busca de condiciones climáticas favorables para su reproducción.
En Rosario, los primeros avistajes se registraron entre 2000 y 2005, según Cesar Giarduz, director de Parana Birding. El fotógrafo de naturaleza y activista socioambiental Pablo Cantador recordó una publicación en Facebook de 2014 que documentaba el crecimiento de estas aves. Ambos coincidieron en que las bandadas pasaron de cuatro o cinco ejemplares a más de 100.
“Se adaptó muy bien y lo único que hacen es reproducirse”, afirmó Cantador. La Municipalidad de Rosario recibió reclamos por la presencia de estas aves, consideradas invasoras, aunque ya forman parte de la fauna local y de las islas del Paraná.
El principal problema asociado a su crecimiento es la acumulación de excremento, similar al de las palomas, y la posible transmisión de enfermedades, potenciada por la cantidad de ejemplares. No obstante, su población aún es menor a la de las palomas domésticas en Rosario.
El estornino tiene un tamaño similar al de un tordo o una paloma torcaza. Es omnívoro: se alimenta de semillas, frutos, plantas e insectos. “Su crecimiento es descontrolado”, sostuvo Giarduz. Además, anida en huecos de árboles o edificios en construcción y compite con horneros y pájaros carpinteros, a los que suele desplazar.
En la zona de Rosario y el bajo Paraná, la especie no representa actualmente un problema para otras aves. En el norte de Santa Fe y del país, el incremento de estorninos podría afectar a especies con poblaciones en retroceso.
“Ya es tarde. Si no se controló en su momento cuando llegaron al país, ahora es difícil”, remarcó Cantador. Aclaró que Argentina está lejos de la situación de Estados Unidos, donde las bandadas superan los mil ejemplares.
