Rosario Central emitió un comunicado en el que denunció actos racistas y provocadores por parte de hinchas de Corinthians durante el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. El club de Arroyito también solicitó a la Conmebol que investigue la denuncia del arquero Hugo Souza.
Rosario Central dio a conocer un comunicado en respuesta a la denuncia presentada por Corinthians ante la Conmebol por hechos discriminatorios ocurridos durante el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, disputado en el estadio El Gigante de Arroyito. En el texto, el club argentino acusó a los hinchas del equipo visitante de protagonizar actos racistas, discriminatorios y provocadores hacia sus jugadores y su parcialidad.
El comunicado de Central señala: “En el partido ante Corinthians disputado en nuestro Estadio El Gigante de Arroyito por los octavos de final de la Conmebol Libertadores, hinchas del equipo visitante protagonizaron actos que, a nuestro juicio, resultan racistas, discriminatorios y provocadores hacia los jugadores de Central y hacia nuestra parcialidad, hechos que ocurrieron durante la disputa del partido y también una vez finalizado”. Entre los incidentes mencionados, el club destacó “la ya repetida exhibición de billetes de moneda nacional, que configura una clara ofensa y burla hacia nuestro país; a ello se sumó la exhibición de una camiseta española, en otro acto de provocación hacia nuestro público”. El texto añade que “estos hechos resultan inadmisibles y de una gravedad que no debemos naturalizar”.
Central también indicó que cuenta con pruebas que pondrá a disposición de la Conmebol para que intervenga ante estos actos, que consideran “claramente provocadores y discriminatorios” y que se repiten cada vez que enfrentan a algunos equipos brasileños.
En relación con la denuncia del arquero de Corinthians, Hugo Souza, quien informó al árbitro sobre insultos racistas recibidos desde una tribuna, Central solicitó a la Conmebol que investigue y requiera al árbitro las pruebas que respalden “los supuestos insultos y actos racistas que el arquero de Corinthians denunció de forma unilateral durante el partido”. El club señaló que la denuncia ocurrió “justo cuando su equipo había quedado con diez jugadores a raíz de una expulsión, y en el momento en que Central estaba atacando, empujado por su público”. Además, expresó: “La discriminación es un tema demasiado serio como para ser utilizado como una argucia al servicio de la conveniencia deportiva”. También afirmó que no hallaron imágenes de actos de esa naturaleza en el lugar de la cancha donde se encontraba el arquero al momento de la denuncia.
El comunicado de Central también señaló que el club está realizando una investigación interna sobre cualquier hecho de violencia o discriminación que pudiera haber ocurrido durante el partido. En caso de que aparezca un hincha de Central involucrado en una conducta pasible de sanción, el club aseguró que aplicará las medidas correspondientes. Añadió: “Rosario Central destina toda clase de recursos a desactivar y desalentar cualquier forma de discriminación dentro de nuestra institución, y lo hacemos no por obligación sino por convicción”.
Finalmente, el club expresó su preocupación por “un patrón que se repite” respecto a “la impunidad de parte de ciertos clubes en la búsqueda de obtener una ventaja deportiva a través de la amenaza permanente de denunciar y amedrentar al rival de turno”.
Corinthians denunció el episodio de racismo durante el segundo tiempo del partido, cuando el arquero Hugo Souza alertó al árbitro uruguayo Andrés Matonte sobre agravios recibidos desde un sector de la tribuna. El hecho ocurrió a los 20 minutos de la parte complementaria, y Matonte activó el protocolo contra el racismo. El club brasileño difundió un comunicado en el que repudió los hechos y reclamó una investigación. “Corinthians repudia vehementemente y lamenta un nuevo episodio de racismo en el fútbol”, expresó la institución.
Hugo Souza, tras el partido, declaró: “Lamentablemente, siempre que venimos a jugar es así, parece algo común”. Y detalló: “Durante todo el partido me llamaron mono, macaco, negro de mierda. Lo único que puedo hacer es avisarle al árbitro y hablar con él”. El arquero concluyó: “Esperamos que algo cambie para que este tipo de cosas no vuelva a suceder”.
El caso quedó a la espera del informe oficial y de una eventual intervención disciplinaria de la Conmebol, que contempla sanciones frente a episodios de racismo y puede aplicar medidas económicas y deportivas si se confirman los hechos denunciados.
