El escenario político nacional muestra una serie de movimientos entre el oficialismo, el PRO y el peronismo, en un contexto de debilidad del Gobierno y de reorganización de los espacios.
La situación política nacional presenta un conjunto de movimientos entre el oficialismo, el PRO y el peronismo, en un contexto de debilidad del Gobierno y de reorganización de los espacios.
El PRO y su relación con el oficialismo
El PRO mantiene una posición de fuerza en el Congreso, aunque su marca se encuentra devaluada. Su capacidad de incidir en la votación de leyes clave es un factor que el oficialismo debe considerar. La primera prueba de esta dinámica es el futuro de las PASO. El Gobierno busca suspenderlas, mientras que el PRO se opone, argumentando que sin primarias quedaría sujeto a las decisiones de la Secretaría General de la Presidencia y de los sectores vinculados al expresidente Carlos Menem.
En la ciudad de Buenos Aires, esta discusión se manifiesta con claridad. El PRO pretende conservar su estructura partidaria, mientras que el oficialismo podría disciplinarlo mediante la presentación de un candidato propio si los legisladores del PRO bloquean la eliminación de las PASO. Entre los posibles nombres, se mencionan a Manuel Adorni y Patricia Bullrich, aunque ambos presentan objeciones para asumir ese rol.
El acercamiento entre el PRO y el oficialismo ha enfriado la propuesta de una tercera vía que el expresidente Mauricio Macri había planteado al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. El gobernador había expresado su disposición a acompañar esa iniciativa, pero condicionó su participación a que Macri no llegara a un acuerdo con el presidente Javier Milei en el último momento.
La relación entre ambos espacios tiene antecedentes de desconfianza. El Gobierno no suele mantener alianzas duraderas, y el PRO ha experimentado esa situación en el pasado. La debilidad del oficialismo lo lleva a mostrar flexibilidad en el Congreso, como ocurrió con la aceptación de cambios en el proyecto de ley de inocencia fiscal para asegurar los votos necesarios. Sin embargo, un incidente en una comisión, protagonizado por el diputado Miguel Boggiano, casi provoca la pérdida del dictamen.
El rol de Karina Milei y Federico Sturzenegger
En el dispositivo de poder, la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, ha ganado centralidad. Se le atribuye la intervención en el laboratorio de ideas del oficialismo y la delimitación del rol del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Sturzenegger mantiene una línea directa con el presidente y es el responsable de traducir la doctrina presidencial en reformas. Karina Milei tendría la función de filtrar políticamente esas iniciativas.
La posición del peronismo
En el peronismo, una reunión de dirigentes como Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner tuvo como objetivo inmediato sostener las PASO. Para un espacio sin liderazgo definido, las primarias podrían funcionar como un mecanismo para generar una jefatura legitimada por los votos. La discusión también busca disciplinar a los gobernadores peronistas que mantienen diálogo con la Casa Rosada.
La denuncia de la diputada nacional Marcela Pagano contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por transferencias de fondos a las provincias, genera una situación incómoda para aquellos dirigentes peronistas que colaboran con el Gobierno. El encuentro entre Kicillof y Máximo Kirchner indica una tregua, aunque no implica una lista de unidad. La falta de una foto oficial se atribuye a una lección aprendida del fallido Frente de Todos.
Los outsiders y el escenario electoral
En este contexto, algunos empresarios y figuras públicas han mostrado interés en la política. Daniel Hadad, empresario de medios, dejó abierta la posibilidad de intervenir y convocó a una reunión en la Facultad de Derecho de la UBA, con la presencia de dirigentes de diversos orígenes. Jorge Brito, presidente del Banco Macro, admitió su interés por la política ante la directora del FMI, Kristalina Georgieva, aunque ubicó cualquier proyecto personal en el futuro.
También se mencionan como posibles candidatos al pastor Dante Gebel y a los comunicadores Tomás Rebord y Pedro Rosemblat. Estas figuras son consideradas más hipótesis que candidaturas reales, pero su circulación en el debate público refleja un momento de incertidumbre.
Datos de opinión pública
Un estudio de la Universidad de San Andrés indica que el 69 por ciento de la población está insatisfecha con la marcha general del país y el 61 por ciento desaprueba al presidente. El 35 por ciento que acompaña la gestión lo hace principalmente por esperanza. Los principales referentes políticos nacionales presentan un diferencial de imagen negativo.
El sistema político se encuentra en movimiento, con la conformación de mesas de diálogo y la aparición de posibles candidatos. La reorganización se produce no por afinidad ideológica, sino por la debilidad de los actores. La crisis de representación que dio origen al fenómeno Milei continúa vigente.
