Un informe de Argendata Fundar detalla que la estructura tributaria argentina tiene un carácter regresivo: los hogares de menores ingresos destinan más del 35% de sus ingresos al pago de impuestos, mientras que los de mayores ingresos aportan menos del 25%. El IVA, los impuestos al consumo y la evasión explican el fenómeno.
Un informe de Argendata Fundar sobre la estructura tributaria argentina indica que los hogares de menores ingresos destinan más del 35% de sus ingresos al pago de impuestos, mientras que los de mayores ingresos contribuyen con menos del 25%. El estudio detalla que el sistema impositivo argentino es regresivo, es decir, la carga tributaria proporcional es mayor para quienes menos ganan.
Composición de la carga tributaria
El IVA es el impuesto que más recauda en Argentina y representa aproximadamente una cuarta parte de la recaudación tributaria total. Los impuestos al consumo, como el IVA y los Ingresos Brutos, tienen un peso predominante en la estructura tributaria. En comparación internacional, Argentina tiene una participación de impuestos indirectos superior al promedio latinoamericano y a la mayoría de los países de la OCDE.
Los impuestos directos, como Ganancias y Bienes Personales, ocupan un lugar comparativamente menor. El impuesto a las ganancias representa una proporción de la recaudación total y del PIB inferior a la observada en países de la OCDE y por debajo del promedio de América Latina.
Eficiencia recaudatoria y evasión
El informe estima que la evasión del IVA equivale al 43,7% de su recaudación potencial, el segundo nivel más alto entre los países analizados. En el impuesto a la renta empresarial, la eficiencia recaudatoria apenas supera el 27%. La pérdida combinada en IVA y Ganancias de empresas equivale a alrededor de ocho puntos del PIB.
Argentina aparece como el tercer país del mundo con mayor cantidad de personas beneficiarias de sociedades offshore en guaridas fiscales. Entre 2015 y 2020, la recaudación perdida por traslado de beneficios a esas jurisdicciones prácticamente se duplicó.
Presión tributaria y distribución del ingreso
En 2024, los impuestos recaudados representaron el 27,6% del PIB, superando el promedio de América Latina y el Caribe (21,7%) y ubicando a Argentina como el segundo país latinoamericano con mayor presión tributaria, detrás de Brasil (33,7%). Sobre la economía formal, la presión alcanzó el 42,4% en 2021, superando el promedio de la OCDE.
El efecto de los impuestos sobre la distribución del ingreso es negativo: el coeficiente de Gini pasa de 0,484 antes de impuestos a 0,493 después de considerar los tributos indirectos. Los impuestos directos mejoran la distribución, pero el efecto regresivo de los impuestos al consumo lo compensa.
Impuestos distorsivos y federalismo fiscal
Argentina tiene una presencia elevada de impuestos considerados distorsivos, como las retenciones, el impuesto a los créditos y débitos bancarios, los Ingresos Brutos y los aranceles de importación. Los Ingresos Brutos, por su carácter acumulativo, pueden actuar como barreras internas al comercio.
En el plano federal, las provincias generan el 17,4% de la recaudación total, pero ejecutan casi la mitad del gasto público. La dependencia de la coparticipación varía según el distrito: la Ciudad de Buenos Aires obtiene el 87,8% de sus recursos propios, mientras que Formosa solo recauda el 7,8% y depende de transferencias para el 92,2%.
Impuestos al patrimonio y al trabajo
Los impuestos patrimoniales tienen un peso reducido en Argentina. Las valuaciones fiscales de propiedades son inferiores a los valores de mercado, y la reforma de 2024 al impuesto sobre los Bienes Personales redujo alícuotas y creó el Régimen Especial de Bienes Personales (REIBP), que otorga estabilidad tributaria hasta 2038 a quienes adhirieron.
En materia laboral, los aportes del trabajador son del 17% del salario bruto (11% previsional, 3% PAMI, 3% obra social), y las contribuciones patronales varían entre 18% y 20,4% según el tamaño de la empresa. El impuesto a las Ganancias de las personas físicas tiene un peso bajo, por lo que la carga laboral se concentra en los segmentos medios.
Propuestas para una estructura más progresiva
El informe plantea que una estructura más progresiva requiere gravar con mayor intensidad los patrimonios extraordinarios. Menciona la implementación de un impuesto mínimo global del 15% para multinacionales, ya legislado en más de 60 países, y una alícuota de entre 1% y 3% sobre fortunas superiores a los 100 millones de dólares. Según Argendata Fundar, este último impuesto tendría una capacidad recaudatoria limitada en Argentina por la menor cantidad de centimillonarios y el subregistro de riqueza en el exterior.
