El rey Haakon VIII prestó juramento ante el Parlamento noruego y asumió el trono tras el fallecimiento de su padre, Harald V, ocurrido el pasado viernes.
El rey Haakon VIII juró lealtad a la Constitución de Noruega en el Parlamento (Storting), un paso formal en su asunción al trono tras los 35 años de reinado de su padre, Harald V, quien falleció el pasado viernes a los 89 años.
Haakon, de 53 años, adoptó el lema “Todo por Noruega”, que se remonta a su bisabuelo. La ceremonia incluyó un trayecto en coche descapotable desde el palacio real hasta el Storting. Allí, el presidente de la cámara, Masud Gharahkhani, leyó el anuncio oficial de la muerte de Harald y la sucesión de Haakon, quien luego prestó juramento.
“Prometo y juro que gobernaré el reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes; que Dios me ayude, el todopoderoso y omnisciente”, afirmó el nuevo monarca.
El féretro de Harald fue trasladado el lunes a la capilla del palacio real en el centro de Oslo, donde permanecerá hasta su funeral, previsto para el 9 de septiembre. La capilla estará abierta al público desde la tarde del martes hasta el 8 de septiembre. El palacio real indicó en un comunicado que no se permitirá a los visitantes tomar fotos ni grabar dentro de la capilla, ni dejar flores u otros objetos.
La esposa de Haakon, la reina Mette-Marit, se unió este lunes a la procesión del féretro en su primera aparición oficial desde que asumió el título. No asistió a la jura de la Constitución por problemas de salud: en junio se sometió a un trasplante de pulmón. El palacio citó al neumólogo Are Holm, del Hospital Universitario de Oslo, quien manifestó que las complicaciones tras un trasplante son habituales y que Mette-Marit las sufrió en varias ocasiones. “Como resultado, la reina debe permanecer bajo observación durante todo el día. Lamentablemente, la reina no podrá asistir hoy a la ceremonia de juramentación en el Storting”, explicó.
La monarquía noruega tiene raíces que se remontan al rey Harald I en el siglo IX. Cuando Noruega recuperó su independencia de Suecia en 1905, tres cuartas partes de los votantes en un plebiscito nacional aprobaron restaurar la monarquía. En la actualidad, el papel del rey es en gran medida simbólico, ya que el poder recae en el gobierno elegido y el Parlamento.
