El exfutbolista rosarino Leandro Grech, de 45 años, contó cómo llegó a jugar en Alemania tras una prueba fallida en Suiza, su adaptación al país y su actividad actual como entrenador y referente religioso.
Leandro Grech, exjugador de Newell’s Old Boys, narró en una entrevista con Ovación su trayectoria futbolística, que incluyó un paso por clubes de Argentina, Chile, Bolivia y una extensa carrera en Alemania. El exlateral, surgido de Social Lux, explicó las circunstancias que lo llevaron a emigrar a Europa y su posterior vínculo con la religión evangélica.
Grech, de 45 años, contó que tras una prueba en el Vaduz de Liechtenstein, de la segunda división suiza, no fue aceptado. Sin embargo, un entrenador alemán presente en esa prueba, identificado como Helmut, le ofreció incorporarse a su equipo. En ese momento, Grech también tenía una posibilidad en Italia, pero la gestión no se concretó. «Ese muchacho nunca me llamó», afirmó.
El futbolista, que jugó en Argentino, Newell’s, Chile, Aurora de Bolivia, Aldosivi y San Martín de Mendoza, sostuvo que encontró en Alemania un lugar para desarrollar su carrera. «Jugué pocos partidos en Newell’s, pero encontré mi lugar en Alemania», declaró. Entre 2006 y 2019, Grech militó en seis clubes alemanes: SC Pfullendorf, FC Erzgebirge Aue, SV Sandhausen, SpVgg Unterhaching, VfR Aalen y SV Elversberg. Según sus declaraciones, acumuló cerca de 400 partidos en ese país y fue capitán en dos equipos durante los últimos ocho años.
En cuanto a su adaptación, Grech reconoció que al principio no fue sencillo, pero recibió ayuda de un técnico cuya esposa era española para aprender el idioma. También mencionó que en un momento, durante su estancia en Múnich, consideró regresar a Argentina junto a su esposa, pero decidieron quedarse tras orar y luego se trasladaron a Aalen, donde vivieron «los mejores cuatro años».
Actualmente, Grech dirige en Talleres Arroyo Seco, que participa en la Liga Regional del Sud, y juega en la categoría senior de Newell’s y en Provincial. Además, junto a su hermano, tiene una escuela de fútbol cerca de la cancha de Argentino para chicos que no pueden pagar una cuota societaria o que sufren bullying. En el ámbito religioso, es líder de un grupo de jóvenes en una iglesia evangélica y colabora en la repartición de comida a personas en situación de calle los viernes por la noche.
