El cineasta alemán Werner Herzog, de 84 años, recibió este viernes el Premio Donostia a la trayectoria en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. En rueda de prensa, pidió a los jóvenes no vivir una vida dictada por algoritmos y advirtió sobre el uso de la inteligencia artificial. Estuvo acompañado por el actor Orlando Bloom, protagonista de su última película, Bucking Fastard.
El cineasta alemán Werner Herzog, de 84 años, recibió este viernes el Premio Donostia a la trayectoria en el marco del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en España. Durante una rueda de prensa junto al actor Orlando Bloom, protagonista de su última película, Bucking Fastard, Herzog se dirigió a los jóvenes: “No vivan una vida dictada por algoritmos y mucho cuidado también con la Inteligencia Artificial (IA)”.
“Mantengan su atención mientras cavan un agujero en el suelo, mientras hacen una casita en un árbol. El momento en que el mundo empieza a ocupar nuestra alma tenemos que ser muy vigilantes. Y mucho cuidado con la IA porque la cosa se va a poner también muy difícil”, afirmó el director. Sus declaraciones se produjeron al cierre de una semana en la que científicos y especialistas en la materia señalaron que la IA, en un futuro no lejano, podría revelarse y destruir a la humanidad.
Para el creador de películas como Aguirre, la ira de Dios (1972), Fitzcarraldo (1982) y Grizzly Man (2005), no hay nada malo en ser “performático” y actuar según el dictado del contexto social, “pero tenemos que defender nuestras almas de todos los ataques que nos vengan de fuera y traten de ocuparlas”, planteó.
Orlando Bloom, conocido por su papel del príncipe elfo Legolas en varias entregas de El señor de los anillos, dijo que busca un equilibrio con su vida real. “Un hombre sabio me dijo que la fama es como atravesar muy rápido una carretera y que todo el mundo diga: «Mirá qué rápido pasó». Pero lo importante es salir de ahí y hacer las cosas de la vida diaria normales, llevar niños al colegio, hacer la comida, ir al súper. No podés construir personajes si estás desconectado de la vida real”, reflexionó el actor.
Herzog elogió a Bloom como protagonista de Bucking Fastard, filme en el que dos hermanas están tan unidas que hablan al unísono, aman al mismo hombre y comparten los mismos sueños. “Me gusta trabajar con actores y con actrices que tienen una presencia física que se desenvuelve sola, con facilidad y suavidad. En este sentido, Orlando es impresionante”, señaló el cineasta, quien consideró que “el tiempo está de su lado y van a nacer cosas muy bellas de él”.
El director alemán, nacido en Múnich en 1942, afirmó que no piensa jubilarse. “Me faltan tres días para acabar mi próxima película y estoy trabajando también en dos nuevos libros. Pero no soy un adicto al trabajo, sépanlo”, subrayó con humor. “No trabajo salvajemente, trabajo con fluidez”, explicó, y agregó que para él “es fácil escribir veinte páginas al día” porque es como si las estuviera copiando de lo que ve en su cabeza.
Consultado sobre el premio que reconoce trayectorias, Herzog dijo que no quiere mirar atrás. “El lunes me pongo a trabajar otra vez”, aseguró, y prefirió no pensar en cuántas películas hizo o de qué tipo es cada una. “Yo estoy muy enfocado en lo que tengo que hacer ahora, y la única cosa con la que me permito mirar atrás con este premio es la lista de grandes artistas que lo han recibido antes”, continuó sobre el galardón que recibirá este viernes por la noche y que antes recayó en figuras como Hayao Miyazaki, Cate Blanchett o Pedro Almodóvar.
